La Basílica Nuestra Señora de los Dolores fue declarada Santuario Diocesano durante las Fiestas Patronales. La jornada reunió celebración religiosa, procesión, música, feria y gastronomía en distintos espacios de la ciudad.
Villa Dolores vivió este martes 15 de septiembre una jornada marcada por la fe y la tradición. Las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de los Dolores reunieron a vecinos y visitantes y tuvieron como uno de sus momentos centrales la declaración de la Basílica como Santuario Diocesano.
La celebración religiosa comenzó con una misa presidida por el obispo de la Diócesis de Cruz del Eje, monseñor Ricardo Araya. Durante la ceremonia se formalizó la nueva condición del templo, que pasa a integrar el grupo de santuarios de la diócesis junto con los del Carmen, San Roque y la Virgen del Tránsito.
Para Araya, esta declaración implica una apertura hacia los peregrinos y hacia quienes atraviesan situaciones de dolor o necesitan acompañamiento espiritual. El obispo, en declaraciones a la prensa, planteó que el santuario debe ser un espacio capaz de recibir también a personas que no participan habitualmente de las celebraciones religiosas, pero mantienen su fe en la vida cotidiana.
En ese sentido, destacó la importancia de la escucha y la atención pastoral. “En los santuarios se necesita no tanto cura que dé misas, sino cura que confiese”, expresó, al referirse a la necesidad de sacerdotes disponibles para acompañar a quienes buscan contención.
Luego de la misa, una multitud participó de la tradicional procesión por las calles céntricas.
La jornada tuvo además su expresión comunitaria en Plaza Mitre, donde se desarrollaron actividades musicales, la Feria de Artesanos y el Paseo Gastronómico.
Araya también relacionó la nueva condición del templo con el turismo religioso y su posible aporte al movimiento económico de la región. En ese marco, manifestó su deseo de que Villa Dolores pueda contar de manera permanente con dos sacerdotes para atender las necesidades del santuario.

