Hace poco más de un mes se cumplió un nuevo aniversario de un hecho que transformó para siempre la vida cotidiana de Villa Dolores: la inauguración del servicio de iluminación eléctrica, ocurrida el 26 de mayo de 1916. Aquella jornada marcó el ingreso de la localidad a una nueva etapa de modernidad y cambió la fisonomía del centro urbano cuando todavía no había sido declarada ciudad.
Hubo un tiempo en que las noches de Villa Dolores terminaban temprano. Las calles oscuras, el alumbrado escaso y la rutina marcada por la luz natural formaban parte de la vida cotidiana de un pueblo que todavía daba sus primeros pasos hacia el crecimiento urbano.
Pero el 26 de mayo de 1916 algo cambió para siempre.
Aquella noche, en plena gestión del comisionado municipal Julio Carranza, quedó oficialmente inaugurado el servicio de iluminación eléctrica suministrado por una empresa recientemente constituida y presidida por Antonio Bertoldi.
La llegada de las lámparas eléctricas modificó de inmediato la imagen del área central de Villa Dolores, que por entonces aún no tenía rango de ciudad. La electricidad no representaba únicamente un avance tecnológico: simbolizaba progreso, modernidad y una nueva forma de habitar el espacio público.
Los vecinos comenzaron a descubrir calles iluminadas, comercios con mayor actividad nocturna y un movimiento urbano distinto al conocido hasta ese momento. La luz eléctrica transformó costumbres y generó una sensación de crecimiento que acompañaría el desarrollo posterior de la localidad.
El predio donde funcionaba la empresa de electricidad quedó ubicado sobre la actual calle Tomás Edison, un nombre asociado a la historia de la energía y la innovación tecnológica.
Más de un siglo después, aquella inauguración sigue siendo recordada como uno de los acontecimientos urbanos más importantes de la historia villadolorense. No se trató únicamente de encender lámparas: fue el inicio de una nueva etapa para una comunidad que comenzaba a mirar hacia el futuro.
Con el paso de las décadas, la electricidad se volvió parte inseparable de la vida cotidiana y del crecimiento comercial, institucional y social de Villa Dolores. Sin embargo, detrás de cada luminaria y de cada calle iluminada, permanece el recuerdo de aquella noche de 1916 en la que la oscuridad empezó a retroceder y el pueblo encendió, por primera vez, otra manera de vivir.

