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Altas Cumbres: una tarea silenciosa para mantener segura la ruta entre las sierras

Mientras miles de vehículos atraviesan cada año uno de los corredores más emblemáticos de Córdoba, detrás del paisaje imponente se desarrolla un trabajo poco visible pero esencial. Operarios de Vialidad Provincial avanzan con tareas preventivas en las laderas de las Altas Cumbres para minimizar riesgos y preservar una vía estratégica para el turismo y la conectividad regional.

Los paredones de piedra que acompañan el recorrido por las Altas Cumbres forman parte del paisaje que sorprende a quienes transitan uno de los caminos más impactantes de Córdoba. Sin embargo, la belleza de la montaña también exige una vigilancia permanente.

Desde principios de año, las cuadrillas de la Dirección Provincial de Vialidad vienen desarrollando distintas tareas de mantenimiento y prevención en sectores donde las abundantes precipitaciones favorecieron desprendimientos de rocas que llegaron hasta la carpeta asfáltica.

La intervención se concentra en una amplia zona serrana y comprende el despedrado controlado de las laderas, una tarea que permite remover materiales inestables antes de que representen un peligro para los automovilistas. Paralelamente, se colocan pernos especiales que servirán de anclaje para futuras mallas de contención, una estructura destinada a evitar que eventuales desmoronamientos alcancen la calzada.

Los trabajos forman parte de una política habitual de conservación de rutas de montaña, donde las características geográficas y las variaciones climáticas obligan a realizar controles permanentes. La experiencia acumulada en este tipo de intervenciones permite anticiparse a situaciones que podrían afectar la circulación.

La ruta de las Altas Cumbres constituye una vía clave para la conexión entre el valle de Traslasierra y la ciudad de Córdoba. Además, es uno de los trayectos turísticos más transitados de la provincia, especialmente durante los períodos vacacionales.

Por eso, más allá de la espectacularidad del paisaje, existe una labor constante y silenciosa que busca garantizar que el viaje por las sierras continúe siendo seguro. Un trabajo que rara vez se percibe desde el volante, pero que resulta fundamental para convivir con la dinámica natural de la montaña.