Cuatro personas que circulaban por el camino de las Altas Cumbres declararon este jueves en los Tribunales de Villa Dolores y coincidieron en que el BMW conducido por el exlegislador realizó un sobrepaso en doble línea amarilla antes del choque fatal. Sin embargo, surgieron diferencias sobre la velocidad del vehículo y la distancia entre esa maniobra y el lugar del impacto, aspectos sobre los que hizo foco la defensa.
La cuarta audiencia del juicio contra el exlegislador provincial Óscar González volvió a poner la mirada sobre los segundos previos a la tragedia vial de Altas Cumbres, ocurrida el 29 de octubre de 2022, cuando el BMW que conducía colisionó contra el Renault Sandero manejado por la docente Alejandra Bengoa.
Como consecuencia del impacto, Bengoa falleció, mientras que su hija Marina y la entonces adolescente Alexa sufrieron gravísimas lesiones. González enfrenta un juicio por homicidio culposo agravado y lesiones culposas agravadas.
A diferencia de las jornadas anteriores, esta vez los principales protagonistas fueron personas que transitaban por la ruta al momento del siniestro y que observaron parte de la secuencia previa al choque.
El primero en declarar fue Javier Ignacio Hidalgo, conductor de un Volkswagen Vento. Contó que viajaba desde Córdoba hacia Mendoza cuando el BMW conducido por González sobrepasó simultáneamente su vehículo y un Volkswagen Gol en un tramo con doble línea amarilla.
Minutos después, relató, encontró el escenario del accidente.
«Fue terrible», recordó al describir el momento en que observó los vehículos destruidos y escuchó los pedidos de auxilio provenientes del Renault Sandero.
Luego declaró Lucas Santiago Pozzi, conductor del Volkswagen Gol, quien también afirmó que el BMW realizó el adelantamiento de ambos vehículos sobre doble línea amarilla.
El testigo estimó que circulaba entre 80 y 100 kilómetros por hora, por lo que entendió que el vehículo de González debía desplazarse a una velocidad superior para completar esa maniobra.
Ese punto dio lugar a uno de los momentos más importantes de la audiencia.
Durante el contrainterrogatorio, la defensa encabezada por Miguel Ortiz Pellegrini recordó que, poco después del accidente, Pozzi había estimado circular a unos 60 kilómetros por hora. La diferencia entre ambas declaraciones fue utilizada para intentar poner en discusión las conclusiones que podían extraerse respecto de la velocidad del BMW.
También prestaron declaración Bruno Sánchez y Dante Rodrigo Arias, quienes viajaban como ocupantes del Volkswagen Gol.
Los dos coincidieron en que el BMW sobrepasó ambos vehículos en doble línea amarilla.
Sin embargo, Arias, quien declaró por videoconferencia desde Saldán, aportó un dato que generó otro de los ejes del debate.
Según su relato, el adelantamiento ocurrió varios kilómetros antes del lugar donde posteriormente se produjo la colisión.
Precisamente esa diferencia fue aprovechada por la defensa para intentar instalar dudas sobre cuánto tiempo y qué distancia separaron el sobrepaso del momento del impacto fatal.
Más tarde declaró Estefanía Lorena Escudero, vecina de Villa Dolores, quien llegó al lugar pocos minutos después del choque.
La mujer recordó que encontró consciente a Óscar González y que el propio exlegislador le manifestó que se encontraba bien, que le dolía el pecho y que atendieran primero a las ocupantes del Renault Sandero.
Su declaración cobró especial relevancia porque durante las audiencias anteriores se discutió si González había recibido o no un trato preferencial por parte de los servicios de emergencia.
Según Escudero, cuando ella arribó al lugar solo había una ambulancia y el propio imputado pidió que priorizaran la atención de las mujeres heridas.
La jornada concluyó con el testimonio de Gabriel Szulewicz, tío de Marina Bengoa.
El hombre describió las consecuencias económicas y emocionales que dejó la muerte de Alejandra Bengoa para toda la familia y explicó que Marina y su hermana Vera dependían económicamente de su madre.
«No habrá nunca una compensación económica que nos devuelva a Alejandra ni que subsane lo que las menores vivieron y tendrán que vivir por estrés postraumático. La compensación, en este caso, indudablemente tiene que ser alta», expresó.
Hasta el momento, la defensa no presentó testigos propios en el debate oral y ha concentrado su estrategia en el análisis y el contrainterrogatorio de los testigos ofrecidos por la Fiscalía y la querella, procurando cuestionar aspectos vinculados con la dinámica previa al choque y con la atención brindada inmediatamente después del siniestro.

