El 24 de mayo se vivió un nuevo aniversario de la inauguración del monumento “Construyamos el futuro”, una de las obras urbanas más representativas de Villa Dolores. Emplazada en la plazoleta de ingreso este de la ciudad, la escultura simboliza a una familia proyectándose hacia el porvenir y forma parte de la identidad visual de la capital del oeste cordobés.
Quienes ingresan a Villa Dolores desde el este suelen encontrarse con una imagen que, desde hace más de tres décadas, forma parte inseparable del paisaje urbano. Las figuras elevando sus brazos hacia el cielo parecen dar la bienvenida a la ciudad y, al mismo tiempo, transmitir una idea de esperanza y proyección colectiva.
Se trata del monumento “Construyamos el futuro”, inaugurado el 24 de mayo de 1991 durante la gestión del entonces intendente municipal Melchor Martino.
La obra fue creada por el profesor Gustavo de la Cruz y ejecutada por el arquitecto Carlos Slyte. Desde aquel momento quedó emplazada en la plazoleta ubicada en el acceso este de la ciudad, un espacio que años más tarde pasaría a llamarse precisamente Plazoleta Melchor Martino, en homenaje al exmandatario local.
El monumento, de grandes dimensiones, representa a una familia integrada por padre, madre e hijo. Las figuras aparecen con las manos elevadas, orientadas hacia el cielo, en una composición que remite al crecimiento, la unión y la mirada puesta en el porvenir.
Con el paso de los años, la obra terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de Villa Dolores. Su presencia acompaña diariamente el movimiento de vecinos y visitantes que atraviesan uno de los principales ingresos urbanos de la ciudad.
Más allá de su valor artístico, el monumento también refleja una etapa de transformación urbana de comienzos de la década del noventa, cuando distintos espacios públicos comenzaron a incorporar obras y referencias destinadas a fortalecer la identidad local.
A más de treinta años de su inauguración, “Construyamos el futuro” continúa ocupando un lugar destacado en la memoria visual de Villa Dolores. Una escultura pensada para representar a la familia y al progreso que, con el tiempo, terminó transformándose en una de las postales más emblemáticas de la capital del oeste cordobés.

