Memorandos reservados de la Policía Federal revelan la planificación represiva en la UNC entre 1975 y 1978. A medio siglo del golpe, los documentos reconstruyen una universidad vigilada, reducida y bajo sospecha permanente.
A más de 50 años del golpe de Estado de 1976, nuevos estudios sobre documentos reservados permiten reconstruir cómo se organizó la represión dentro de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), considerada por la dictadura un espacio estratégico de vigilancia y control.
La investigación, realizada por la historiadora Ana Carol Solís y difundida por UNCiencia, analizó memorandos internos de la Policía Federal delegación Córdoba, conservados en el Archivo Provincial de la Memoria. Los documentos revelan la articulación entre distintas fuerzas represivas, entre ellas el Tercer Cuerpo del Ejército, el Departamento de Informaciones (D2) y otras dependencias que integraban la denominada “comunidad informativa”.
Según la investigadora, la universidad era un objetivo prioritario. “El interés principal eran las fábricas y, en segundo lugar, la universidad”, explica Solís. Los memorandos registraban cambios de autoridades, movimientos estudiantiles e incluso el perfil de los ingresantes.
Los documentos también describen mecanismos de infiltración. “Se destinó a soldados conscriptos… a razón de dos por cada facultad, con el objetivo de evitar la captación de estudiantes por parte de las organizaciones”, señala la historiadora. Aunque no se sabe si la medida se concretó, la directiva aparece mencionada en las reuniones de inteligencia.
Entre las acciones registradas figuran cesantías masivas, listas negras y cierre de carreras. “Se destacan 267 cesantías producidas en la UNC como novedad en el ámbito educacional”, detalla Solís. También se menciona la vigilancia sobre el Partido Comunista y la preocupación por su influencia en el ámbito universitario.
Dos instituciones recibieron especial atención: la Escuela Manuel Belgrano y la Escuela de Ciencias de la Información. Esta última fue cerrada tras ser considerada un espacio con mayoría de estudiantes “marxistas” y con potencial inserción en medios de comunicación.
La investigación también muestra qué universidad buscaba la dictadura: más pequeña, controlada y con menor participación estudiantil. La imposición de cupos, exámenes de ingreso y modificaciones curriculares redujo la matrícula y limitó la actividad política.
Los registros indican además que al menos 518 integrantes de la comunidad universitaria fueron asesinados o desaparecidos. Cinco décadas después, los memorandos revelan no solo el funcionamiento de la represión, sino también la dimensión del control ejercido sobre la educación superior durante uno de los períodos más oscuros de la historia argentina.

