La División Canes del Servicio Penitenciario de Córdoba incorporó una nueva camada de pastores belga malinois nacidos en Bouwer. Los animales atravesarán cerca de dos años de adiestramiento antes de asumir tareas de detección, búsqueda y seguridad en distintas unidades penitenciarias.
Todavía son cachorros, pero el destino de estos diez pastores belga malinois ya está marcado. Nacidos en la base de Bouwer, fueron incorporados a la División Canes del Servicio Penitenciario de Córdoba y comenzaron una preparación que demandará aproximadamente dos años antes de quedar plenamente habilitados para cumplir funciones operativas.
La nueva camada forma parte de una línea de perros que tiene continuidad dentro de la institución. Se trata de la tercera generación vinculada al Servicio Penitenciario, descendiente de animales que anteriormente desempeñaron tareas en las unidades provinciales.
Como manda la tradición de la División Canes, todos recibieron nombres que comienzan con la letra “P”. Entre ellos están Pandora y Peke, que ahora deberán atravesar distintas etapas de aprendizaje hasta desarrollar las capacidades requeridas para el servicio.
El entrenamiento estará orientado principalmente a la detección y búsqueda de sustancias y elementos prohibidos. Drogas, armas y teléfonos celulares figuran entre los objetivos que deberán aprender a identificar dentro de los establecimientos penitenciarios.
“Esta camada nacida recientemente va a ser destinada a lo que es la detección de sustancias prohibidas y peligrosas”, explicó el adiestrador Hugo Muccarcel, quien señaló que esa constituye una prioridad para la institución.
Algunos ejemplares también serán preparados para tareas de seguridad y defensa, mediante ejercicios de destreza y entrenamiento específico.
El proceso no estará limitado a la obediencia y las habilidades de búsqueda. El vínculo entre cada animal y su guía será una parte esencial de la preparación, basada en la confianza necesaria para afrontar posteriormente el trabajo cotidiano.
Una vez finalizado el adiestramiento, algunos de estos perros podrán ser destinados a unidades de Río Cuarto, Villa María, Cruz del Eje y otras localidades. Su vida útil se estima entre nueve y diez años, condicionada principalmente por su estado sanitario.

