El artesano Erick Rojas, de Pachango Santa Teresita, confecciona una prenda encargada por el Gobierno de Córdoba como obsequio para el papa León XIV durante su visita a la provincia. Elaborado con lana de oveja, fibra de llama y algodón, el poncho incorpora referencias a las sierras, los ríos y la cultura comechingona.
Desde Pachango Santa Teresita, en Traslasierra, el artesano Erick Rojas trabaja en una pieza que busca llevar la identidad cordobesa hasta el Vaticano: un poncho encargado por el Gobierno provincial como obsequio para el papa León XIV, en el marco de la visita del Pontífice a Córdoba prevista para noviembre de 2026.
La confección del poncho demanda alrededor de ocho meses de trabajo artesanal. El proceso incluye la preparación de la lana, el lavado, el hilado, el teñido de las fibras y el tejido en telar, una sucesión de tareas que requiere experiencia y precisión.
Según explicó Rojas en declaraciones difundidas por medios cordobeses, la pieza está compuesta principalmente por lana de oveja, que representa aproximadamente el 80% de los materiales, además de fibra de llama y algodón. El artesano destacó la suavidad de la lana utilizada y la importancia de preparar correctamente los hilos antes de comenzar a tejer.
Un color obtenido de la naturaleza
Uno de los rasgos distintivos del poncho es su tonalidad beige, conseguida mediante el uso de cáscaras de chañar, una especie vegetal presente en la región. La elección remite a una característica tradicional del poncho cordobés.
Para darle forma a la pieza, Rojas trabaja en un telar de madera de siete metros de largo. Allí entrelaza las fibras en una tarea que puede extenderse durante meses y que depende tanto de la calidad de los materiales como de la destreza del tejedor.
El diseño responde a una pauta solicitada para representar a Córdoba. Las figuras evocan los ríos y las sierras provinciales, mientras que los motivos geométricos incorporan referencias a la cultura comechingona.
La prenda busca expresar elementos del paisaje y de la historia cultural de Traslasierra a través de un oficio artesanal. Su eventual entrega al Papa convertiría ese trabajo local en un obsequio representativo de la provincia.
Una tradición familiar ligada al tejido
La trayectoria de Rojas está vinculada con una tradición familiar y comunitaria. En una entrevista publicada en 2023 por La Tinta, el artesano contó que aprendió a hilar desde pequeño y que decidió dedicarse al tejido para continuar una herencia transmitida por sus antepasados.
También explicó que el oficio tiene una larga presencia entre las familias de su comunidad, donde varias generaciones se dedicaron a preparar lana y confeccionar prendas. Su trabajo comprende no sólo el manejo del telar, sino también el conocimiento de los animales, las fibras y los tintes.
Rojas integra la comunidad hén La Unión y cumple el rol de nawan, una figura de representación comunitaria vinculada con la transmisión de costumbres y conocimientos. Su historia enlazada con los comechingones permite comprender el significado cultural de una prenda elaborada con procedimientos que requieren tiempo y saberes específicos.

