La Provincia dispone de una infraestructura distribuida en los principales sectores de riesgo para agilizar la respuesta ante incendios forestales. El sistema combina bases terrestres y acuáticas, una flota de aeronaves especializadas y la actuación coordinada de distintos organismos dedicados al manejo del fuego.
La temporada de incendios forestales representa cada año uno de los mayores desafíos para Córdoba. Frente a ese escenario, la Provincia continúa desarrollando una estructura operativa destinada a reducir los tiempos de respuesta y mejorar la capacidad de intervención en distintos puntos del territorio.
El sistema está conformado por una red de 36 bases operativas estratégicamente distribuidas en las zonas de mayor riesgo, una infraestructura diseñada para facilitar el despliegue permanente de los recursos aéreos y terrestres que participan en el combate del fuego.
La organización contempla 32 bases terrestres y cuatro bases acuáticas, estas últimas ubicadas en diques provinciales que permiten el reabastecimiento de aeronaves anfibias durante las operaciones. La ubicación de cada una de estas instalaciones responde a criterios vinculados con la rapidez de acceso hacia los sectores más vulnerables ante la aparición de focos ígneos.
En incendios forestales, el tiempo constituye un factor determinante. Cada minuto que demanda el traslado o la carga de agua puede influir en la evolución de un foco. Por esa razón, la Provincia desarrolló una red que posibilita a los aviones hidrantes, helicópteros y unidades anfibias operar de manera continua, disminuyendo los desplazamientos y optimizando la capacidad de respuesta.
Las bases cuentan con infraestructura destinada a sostener las tareas operativas. Entre sus instalaciones se incluyen pistas de aterrizaje, reservorios de agua, sistemas de bombeo, tanques australianos, depósitos de combustible, equipamiento técnico para el abastecimiento de aeronaves, sistemas de comunicación y espacios preparados para el personal de emergencia que permanece de guardia.
Uno de los ejemplos de este esquema es la base ubicada en Las Tapias, que dispone de una pista multipropósito de 1.400 metros de extensión, reservorios con capacidad para almacenar hasta 300.000 litros de agua, perforaciones propias, sistemas de bombeo, antenas de comunicación y equipamiento destinado a brindar autonomía durante las operaciones.
El despliegue territorial se complementa con un programa permanente de capacitación dirigido a bomberos voluntarios y demás integrantes de los equipos que participan en incendios forestales. Estas instancias de formación buscan optimizar el trabajo coordinado entre quienes actúan desde tierra y las tripulaciones que brindan apoyo aéreo en cada operativo.
La estructura también se apoya en una flota compuesta por once aeronaves especializadas. El sistema incluye aviones Air Tractor destinados a descargas de agua, una unidad anfibia Fire Boss preparada para operar desde bases acuáticas, helicópteros Airbus para el traslado de brigadistas y tareas de rescate, un helicóptero de transporte táctico y un avión vigía encargado de coordinar las operaciones desde el aire.
La planificación del combate del fuego se desarrolla mediante la actuación conjunta del Plan Provincial de Manejo del Fuego, los Bomberos Voluntarios, las brigadas del Equipo Técnico de Acción ante Catástrofes (ETAC) y la Dirección Provincial de Aeronáutica. Cada organismo cumple funciones específicas que permiten coordinar las intervenciones sobre el terreno y administrar los recursos disponibles.
La combinación de infraestructura, capacitación permanente, tecnología aérea y trabajo articulado constituye uno de los pilares de la estrategia provincial para enfrentar los incendios forestales. Con presencia distribuida en distintas regiones y una logística diseñada para intervenir con rapidez, el sistema busca proteger a las comunidades, preservar los recursos naturales y reducir el impacto que estos siniestros generan sobre el ambiente y las actividades productivas.

