La Justicia de Villa Dolores condenó a cinco personas por la comercialización de cocaína y marihuana. Según la investigación, una vivienda de Mina Clavero era utilizada para fraccionar, almacenar y distribuir los estupefacientes mediante entregas previamente coordinadas.
Una investigación iniciada en 2024 terminó con cinco condenas y permitió reconstruir, según la acusación fiscal, una estructura dedicada a la comercialización de cocaína y marihuana en distintas localidades de Traslasierra.
El expediente, tramitado ante la Justicia de Villa Dolores, determinó que las operaciones incluían una modalidad de entrega a domicilio. Los pedidos se coordinaban previamente y comprendían la cantidad de droga, el precio y el lugar donde debía concretarse la entrega. Luego, la sustancia era trasladada hasta el punto acordado.
La pesquisa también identificó un lugar que habría tenido un papel central en el funcionamiento de la estructura: una vivienda de Mina Clavero vinculada a César Iván Soria. Según la investigación, allí se fraccionaban y almacenaban los estupefacientes, se concretaban operaciones y se guardaba el dinero obtenido de las ventas.
Las actividades investigadas se habrían desarrollado entre junio y agosto de 2024 y tuvieron como escenario distintos puntos del valle, entre ellos Mina Clavero y Nono.
El vocal Carlos Escudero, titular de la Sala 2 de la Cámara del Crimen y Correccional de Villa Dolores, homologó el acuerdo de juicio abreviado alcanzado entre el fiscal de Cámara Sergio Cuello y las defensas de cuatro de los acusados.
La pena más elevada fue para César Iván Soria, de 21 años, condenado a ocho años de prisión. Además de la comercialización agravada de estupefacientes, fue declarado responsable de tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil, privación ilegítima de la libertad calificada y continuada, robo simple y amenazas calificadas por el uso de arma de fuego.
Enzo Marcos Magaldi Maggieri, de 39 años, recibió siete años y seis meses; Erik Iván Soria, de 21, seis años; y Carlos Alberto Ventaloni, de 54, seis años. Las condenas correspondieron, según cada caso, a delitos vinculados con la comercialización agravada y amenazas.
A estas sentencias se sumó la condena de Gabriela Isabel Molina, dictada luego de un juicio común. El tribunal la consideró coautora de comercialización de estupefacientes y le impuso cuatro años de prisión.
La investigación estuvo a cargo de la fiscal Lucrecia Zambrana. De acuerdo con la instrucción, los cuatro hombres habían registrado antecedentes penales.
Las sentencias cerraron una etapa del proceso y establecieron la responsabilidad penal de los cinco condenados. El fallo también dispuso que el Servicio Penitenciario de Villa Dolores, a través de sus áreas específicas, les brinde tratamiento psicológico e intervenciones acordes con los hechos por los que fueron condenados.
El expediente dejó así expuesta una modalidad de narcomenudeo basada en la coordinación de pedidos y entregas, con un punto de abastecimiento que, según la investigación, operaba desde Mina Clavero.

