La región busca consolidar una propuesta turística basada en su identidad productiva. Municipios, comunas y emprendedores trabajan de manera conjunta para transformar los sabores locales en nuevas experiencias capaces de atraer visitantes durante todo el año.
El paisaje de Traslasierra siempre ha sido uno de sus principales atractivos. Las sierras, los ríos y la tranquilidad de sus pueblos construyeron durante décadas una identidad turística asociada al descanso y al contacto con la naturaleza. Sin embargo, la región busca ampliar esa propuesta y sumar nuevos motivos para descubrirla.
En ese camino, las localidades que integran el Corredor Turístico Traslasierra avanzan en la creación de tres circuitos temáticos que prometen poner en valor la producción local: los Caminos del Alfajor Serrano, del Licor y del Queso.
La iniciativa, acordada durante un encuentro realizado en Los Hornillos, reúne a comunas, municipios, emprendedores y productores que decidieron trabajar de manera articulada para convertir sus especialidades en verdaderas experiencias turísticas.
La propuesta apunta a que quienes visiten la región puedan recorrer establecimientos elaboradores, conocer historias familiares, descubrir procesos artesanales y degustar productos que forman parte de la identidad gastronómica serrana.
Detrás de cada alfajor artesanal, de cada licor elaborado con recetas transmitidas entre generaciones o de cada queso producido en pequeñas unidades regionales, existe un patrimonio cultural que busca visibilizarse y transformarse en motor de desarrollo.
El proyecto cuenta además con el respaldo de la Agencia Córdoba Turismo, que acompaña la estrategia de posicionar a Traslasierra como un destino sustentable y atractivo más allá de la temporada estival.
En ese sentido, otro de los acuerdos alcanzados contempla la participación conjunta en exposiciones y ferias nacionales e internacionales. El objetivo es fortalecer la promoción regional y ampliar las oportunidades comerciales para productores y emprendedores.
Así, Traslasierra apuesta a que sus sabores sean también una puerta de entrada a su historia, sus tradiciones y su gente. Una invitación a recorrer la región con todos los sentidos y a descubrir que, muchas veces, la esencia de un destino también se encuentra en aquello que se comparte alrededor de una mesa.

