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¿Alcanza para vivir? Cinco datos que explican por qué cuesta llegar a fin de mes en Argentina

Salarios que perdieron poder de compra, jubilaciones mínimas por debajo de los niveles de 2023, consumo retraído, mayor uso del crédito y una morosidad en máximos históricos forman parte del panorama económico actual. Los datos ayudan a comprender uno de los debates más presentes en los hogares argentinos: la dificultad para cubrir los gastos mensuales.

La discusión volvió al centro de la escena luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, reconociera que existen personas que no llegan a fin de mes, aunque sostuvo que la situación es mejor que la registrada dos años atrás. Más allá de las interpretaciones políticas, distintos indicadores permiten observar cómo evolucionó la economía cotidiana de las familias.

Uno de los datos más relevantes es la pérdida de poder adquisitivo de los salarios registrados. Según cifras oficiales difundidas por el portal Chequeado, en marzo de 2026 los ingresos formales se ubicaron 9,2% por debajo de los niveles reales de noviembre de 2023. La caída fue más pronunciada entre los trabajadores estatales.

La situación también alcanza a los jubilados. En junio de 2026, la jubilación mínima se encontraba 9,3% por debajo de su poder de compra de finales de 2023, mientras que los haberes más elevados registraban una mejora. En contraste, la Asignación Universal por Hijo mostró una evolución positiva y duplicó su valor real durante el mismo período.

Otro aspecto que impacta sobre los presupuestos familiares es el aumento de los gastos fijos. Estudios privados indican que el ingreso disponible —el dinero que queda luego de pagar servicios esenciales— se redujo 5% desde noviembre de 2023. La explicación principal aparece en el incremento de las tarifas de servicios públicos, que avanzaron muy por encima de la inflación general.

El comportamiento del consumo también refleja cambios en los hábitos de compra. Las ventas en supermercados y mayoristas continúan por debajo de los niveles previos, mientras crece la preferencia por envases más pequeños y marcas de menor precio.

A la vez, cada vez más hogares recurren a ahorros, financiamiento o créditos para afrontar gastos corrientes. En paralelo, la morosidad en préstamos personales, tarjetas de crédito y otras modalidades de financiamiento alcanzó los valores más altos desde que existen registros oficiales.

En conjunto, estos indicadores ofrecen una radiografía de la economía doméstica y muestran los desafíos que siguen presentes para una parte importante de la población argentina.