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“Sigilo”, el cortometraje nacido en Traslasierra que busca financiamiento del público

El músico Crespín y el realizador Albert Pan impulsan un cortometraje independiente que mezcla música, cine y experimentación artística. Tras su estreno en Sala Titiriseres, buscan sostener el proyecto mediante aportes directos de los espectadores.

En el corazón del valle de Traslasierra nació “Sigilo”, una obra audiovisual independiente que combina música, cine experimental y una mirada crítica sobre el territorio. El proyecto es fruto de la colaboración entre el músico Crespín y el realizador audiovisual Albert Pan, quienes trabajaron durante tres años para dar forma a esta propuesta artística.

El cortometraje se estrenó el 18 de octubre en la Sala Titiriseres, con una proyección abierta al público. Desde entonces, sus creadores decidieron impulsar una modalidad poco habitual para la difusión de obras independientes: invitar a los espectadores a financiar el proyecto de manera directa.

La obra propone un relato surrealista en el que distintos objetos simbólicos —una bomba de semilla, una coraza de coyuyo, una pluma o una quijada— se mueven entre planos de vigilia y sueño. En ese universo ambiguo, los personajes atraviesan transformaciones que alteran la percepción del tiempo y del espacio.

El film fue rodado en distintos escenarios naturales y urbanos del valle de Traslasierra y también en la ciudad de Córdoba. Para sus creadores, el paisaje no funciona solamente como fondo visual sino como parte central del relato, que dialoga con problemáticas ambientales y sociales de la región.

Entre ellas aparecen referencias al agotamiento del agua, los incendios forestales, el avance de proyectos extractivos y el impacto del turismo en los ecosistemas serranos.

“Sigilo” también plantea una reflexión sobre las formas actuales de circulación del arte. Según explicó Crespín, la idea surgió al cuestionar por qué muchos artistas publican su trabajo en plataformas digitales de manera gratuita.

A partir de esa inquietud, el proyecto invita al público a realizar aportes voluntarios —entre 5 y 15 dólares— para sostener la obra y su difusión. La propuesta busca replicar, en el ámbito digital, la relación directa que existe entre el público y el arte cuando se asiste a una sala de cine.