El Tribunal Oral Federal 2 de Córdoba encontró culpables a Álvaro Aparicio Díaz y Carolina Laura Cannes por trata de personas, estafas y abusos sexuales, con distintos grados de participación. La organización funcionaba en un predio rural de San Lorenzo, cerca de Villa Cura Brochero, donde fueron sometidas 11 víctimas entre 2014 y 2021.
El Tribunal Oral Federal 2 de Córdoba condenó a 18 años de prisión a Álvaro Aparicio Díaz, señalado como líder de la organización conocida como «Los Sanadores Egipcios», y a 9 años a su esposa, Carolina Laura Cannes. Ambos fueron declarados culpables por delitos de trata de personas, estafas reiteradas y abuso sexual, con distintos grados de responsabilidad.
El veredicto fue dictado por unanimidad por los jueces Fabián Asís, Noel Costa y Enrique Lilljedahl. La sentencia puso fin al juicio por las actividades desarrolladas en la Fundación Académica Sêshen, que funcionaba en el predio rural Pozos Azules, ubicado en San Lorenzo, en las proximidades de Villa Cura Brochero.
Los delitos y las responsabilidades
Aparicio Díaz fue declarado coautor de trata de personas con fines de explotación laboral, en las modalidades de trabajos y servicios forzados y reducción a servidumbre, y de estafas reiteradas. También fue condenado por acopio de municiones sin autorización.
En relación con los abusos sexuales, el tribunal lo encontró responsable de hechos cometidos contra cuatro víctimas, en calidad de autor, coautor y partícipe necesario, según cada caso. Los delitos fueron agravados por su condición de ministro de un culto.
Por su parte, Cannes recibió una pena de nueve años como coautora de trata de personas y partícipe necesaria en estafas reiteradas. También fue declarada culpable por delitos de abuso sexual contra dos víctimas, con distintos grados de participación.
La investigación estableció que, entre 2014 y 2021, desde el establecimiento rural fueron captadas y sometidas a explotación laboral, económica y condiciones de servidumbre 11 personas.
Según los hechos considerados probados en el juicio, las víctimas realizaban trabajos forzados y no remunerados en tareas de desmonte, agricultura y construcción, mientras los responsables residían en una vivienda confortable.
Indemnizaciones y decomisos
La sentencia también contempló las demandas civiles. El tribunal hizo lugar parcialmente a los reclamos y fijó una indemnización de $650.640.196 por daños y perjuicios para seis víctimas. A esa suma se agregaron otros $278.564.264 en concepto de reparación del daño para cuatro personas.
Entre las medidas dispuestas se encuentra el decomiso de la estancia Pozos Azules, dos camionetas 4×4 y material bibliográfico vinculado con la organización. También ordenaron eliminar los registros de deuda de las víctimas relacionados con las obligaciones contraídas durante el período investigado.
El fallo incluyó, además, la remoción de contenidos audiovisuales y digitales de la Fundación Académica Sêshen, así como el cierre y bloqueo definitivo de sus cuentas y espacios en internet. Los condenados deberán realizar una capacitación o taller sobre perspectiva de género.
Las defensas anticiparon que apelarán
Antes de conocerse el veredicto, ambos acusados rechazaron las imputaciones. Aparicio Díaz sostuvo que las actividades de la fundación estaban vinculadas con la enseñanza de una disciplina científica y negó que se tratara de una organización religiosa.
Cannes calificó las acusaciones como una «gran mentira» y cuestionó a las víctimas y a los querellantes.
Tras la sentencia, el fiscal Carlos María Casas Nóblega manifestó su conformidad con la resolución y destacó que el tribunal contempló los pedidos formulados por la acusación.
Las defensas, en cambio, anticiparon que recurrirán el fallo. Los abogados de ambos condenados cuestionaron la valoración de las pruebas y adelantaron la presentación de recursos ante la instancia correspondiente.
• Por Mauro Tello

