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Por qué ya no se puede navegar en los ríos de Córdoba: seguridad y riesgos

Córdoba sorprendió al prohibir la navegación recreativa en todos sus ríos y arroyos: una medida que redefine el uso del agua en la provincia y que abre una discusión urgente sobre seguridad, regulación y el futuro de las actividades turísticas que dependen de estos cursos naturales.

Por años, la imagen fue siempre la misma: kayaks avanzando entre piedras, familias flotando en gomones, excursiones breves que prometían una aventura segura en aguas mansas. Pero esa postal cordobesa quedó en suspenso. La provincia decidió prohibir la navegación recreativa en todos los ríos y arroyos bajo su jurisdicción. La medida cayó como un baldazo de agua fría en la antesala del verano, pero detrás del impacto inmediato hay una pregunta inevitable: ¿por qué Córdoba decidió apagar los remos?

La respuesta lleva a un diagnóstico técnico que las autoridades venían sosteniendo en silencio. Según la Dirección de Seguridad Náutica, los cursos de agua provinciales no reúnen —ni por caudal, ni por profundidad, ni por condiciones del lecho— los requisitos mínimos para una navegación segura. Son ríos que suben y bajan en minutos, arrastran piedras cambiantes, esconden pozos inesperados y conviven con presas y estructuras que multiplican los riesgos. En ese escenario, una embarcación liviana puede convertirse en un proyectil.

El organismo advierte que la combinación más peligrosa ocurre en verano: ríos llenos de bañistas y un aumento de propuestas turísticas que incorporan kayaks, gomones y traslados improvisados. “Ahí el riesgo se dispara”, sintetizan. Un golpe de agua río arriba, un cambio brusco de nivel o una maniobra fallida pueden desencadenar tragedias en segundos. La resolución, aseguran, llega para poner un límite antes de que la temporada vuelva a tensar el sistema.

La prohibición, sin embargo, no alcanza a lagos, embalses ni diques, donde la actividad seguirá permitida bajo los controles habituales. Tampoco deja afuera a los eventos deportivos, como competencias de canotaje o desafíos tradicionales: podrán realizarse, pero solo con autorización expresa de Seguridad Náutica y bajo protocolos estrictos.

La decisión abre una discusión inevitable sobre la actividad turística que se había asentado en torno a la navegación liviana, especialmente en puntos muy concurridos como Cuesta Blanca o Villa Ciudad Parque. La Provincia insiste en que el objetivo no es desalentar el turismo, sino evitar que la improvisación o la falta de controles conviertan a los ríos en zonas de riesgo.

La resolución, amparada en la Ley 11.005 y en el dominio público provincial de los cauces, redefine el uso de los ríos cordobeses y obliga a replantear propuestas recreativas y comerciales. La pregunta que queda flotando es otra: ¿podrá convivir el turismo de verano con este nuevo marco? Por ahora, Córdoba eligió la seguridad. El debate, seguro, recién empieza.