La Cámara del Crimen de Villa Dolores condenó a un hombre por abuso sexual con acceso carnal continuado y coacción continuada contra su esposa, una mujer que atravesaba graves problemas de salud y había quedado postrada tras sufrir un ACV. El fiscal de Cámara, Sergio Cuello, calificó el caso como “un verdadero espanto” y destacó el valor de la denuncia realizada por familiares de la víctima.
La Cámara del Crimen de Villa Dolores dictó una de las condenas más severas de los últimos tiempos en un caso de violencia sexual intrafamiliar y de género ocurrido en Traslasierra. El tribunal, presidido por el vocal Santiago Camogli, declaró penalmente responsable a O. V., por los delitos de abuso sexual con acceso carnal continuado y coacción continuada, imponiéndole una pena de 15 años de prisión.
El fallo se conoció tras varias audiencias desarrolladas en los tribunales de Villa Dolores y contempla además tratamiento penitenciario especializado por tratarse de delitos contra la integridad sexual.
Por razones de protección y para evitar cualquier forma de revictimización, este medio decidió inicializar el nombre del condenado y omitir datos específicos sobre la identidad y lugar de residencia de la víctima.
“Era la única persona encargada de cuidarla”
Luego del juicio, el fiscal de Cámara Sergio Cuello brindó detalles estremecedores sobre el caso. “Es un fallo de violencia sexual intrafamiliar y violencia de género. La víctima es una persona mayor, de más de 50 años, que atravesaba una situación de extrema vulnerabilidad”, explicó.
Según detalló, la mujer había sufrido diversas patologías, entre ellas cáncer y posteriormente un accidente cerebrovascular que la dejó postrada y con severas limitaciones físicas y comunicacionales.
“En esas circunstancias fue que se cometieron los hechos de abuso sexual por parte de quien en ese momento era su pareja, con el agravante de que él era la única persona que estaba a cargo de su cuidado”, sostuvo el fiscal.
Los abusos ocurrieron de manera reiterada durante un lapso aproximado de dos meses, en los primeros meses de 2025. Además, la investigación comprobó que existían amenazas constantes para impedir que la víctima hablara.
“Había coacciones vinculadas a que, si ella contaba algo de lo que sucedía, se dañaría a algún familiar directo”, indicó Cuello.
La denuncia de los familiares
Uno de los aspectos más relevantes del caso fue la intervención de allegados y familiares de la víctima, quienes detectaron señales de alarma y dieron aviso a la Justicia.
“La víctima en ese momento prácticamente no podía hablar ni trasladarse por sus propios medios. Son los familiares quienes ponen en conocimiento de la Fiscalía lo que estaba sucediendo”, explicó el funcionario judicial.
De acuerdo con el relato del fiscal, la mujer lograba comunicarse mediante señas, algunas palabras y escritos breves, lo que permitió advertir el grave cuadro de violencia que sufría dentro de su propio hogar.
“Ha sido verdaderamente un infierno lo que atravesó esta mujer. Nosotros, en nuestro alegato, lo sintetizamos como un verdadero espanto”, expresó Cuello.
El fiscal remarcó que el sufrimiento de la víctima no sólo estuvo relacionado con los abusos, sino también con el contexto físico y emocional que atravesaba.
“No solamente tuvo que enfrentarse a un cáncer y luego a un ACV, sino que en ese contexto sufrió ataques extremadamente violentos por parte de quien debía cuidarla”, agregó.
El testimonio de la víctima durante el juicio
Pese a las secuelas de salud, la mujer logró declarar durante el debate oral mediante videoconferencia.
“Hoy está mucho mejor. Puede expresarse con cierta dificultad, pero es coherente y pudo contarle al juez y a las partes lo que había sucedido”, señaló Cuello.
El fiscal destacó que la declaración fue una prueba central dentro del juicio y valoró el trabajo de investigación realizado por la fiscal instructora Lucrecia Zambrana.
“No era un caso fácil. El imputado esgrimió varias defensas, pero las pruebas obtenidas durante la investigación y reproducidas en el juicio fueron extremadamente contundentes”, afirmó.
Actualmente, el condenado permanece detenido en el establecimiento penitenciario de Villa Dolores.
Un fallo con fuerte impacto social
La condena quedó muy por encima del mínimo legal previsto para este tipo de delitos.
“Quince años se alejan muchísimo del mínimo legal, que en este caso era de seis años. Pedimos una pena importante porque el daño causado fue tremendo”, indicó Cuello.
Finalmente, el fiscal dejó un mensaje dirigido a familiares, docentes y profesionales de la salud sobre la importancia de denunciar este tipo de hechos.
“Es fundamental poner en conocimiento de las autoridades judiciales cualquier sospecha de abuso, especialmente cuando las víctimas son personas vulnerables, discapacitadas o menores”, concluyó.

