A través de un programa orientado al desarrollo sustentable, comenzaron a instalar equipos de bombeo solar que permitirán mejorar el acceso al agua en la zona de influencia del parque. La iniciativa también apunta a optimizar la producción rural y fortalecer la prevención de incendios.
En una región donde el acceso al agua condiciona la vida cotidiana y la producción, comenzó la instalación de equipos de bombeo solar en áreas cercanas al Parque Nacional Traslasierra. La iniciativa se desarrolla en el marco del Programa de Apoyo para el Desarrollo de Actividades Sustentables (PADAS) y busca mejorar las condiciones de abastecimiento hídrico para pobladores rurales.
El proyecto apunta a resolver una de las principales dificultades en la zona: la provisión de agua en sectores alejados y con infraestructura limitada. A través de sistemas alimentados por energía solar, se busca garantizar un suministro más estable, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de combustibles fósiles.
Además del impacto directo en la calidad de vida de los habitantes, la medida tiene implicancias productivas. La disponibilidad de agua permitirá optimizar el manejo del pastoreo mediante una mejor distribución de aguadas, favoreciendo prácticas más equilibradas y sostenibles en el uso del suelo.
Otro de los aspectos centrales de la iniciativa es la disminución del esfuerzo físico que implica el traslado de agua en zonas rurales. Con la incorporación de estos equipos, se espera aliviar tareas cotidianas que históricamente han requerido tiempo y desgaste para las familias de la región.
El proyecto también contempla la generación de reservas estratégicas de agua, un recurso elemental frente al riesgo de incendios forestales, una problemática recurrente en el oeste cordobés durante las temporadas de sequía.
El Parque Nacional Traslasierra, ubicado en el noroeste de la provincia de Córdoba, en el departamento Minas, forma parte del sistema de áreas protegidas administradas por la Administración de Parques Nacionales. Su zona de influencia incluye comunidades rurales que dependen directamente de los recursos naturales para su subsistencia.
Con este tipo de intervenciones, se busca articular la conservación ambiental con el desarrollo local, promoviendo prácticas que permitan sostener tanto el equilibrio ecológico como las actividades productivas de quienes habitan el territorio.

