La falta de agua en el Río de los Sauces volvió a generar preocupación en Villa Dolores durante los últimos días, especialmente en el sector del barrio Balneario, donde el cauce llegó a observarse totalmente seco. Aunque el agua ya regresó al río, la situación impulsó al Municipio a presentar una queja formal a la Provincia, reclamando que se garantice el caudal ecológico mínimo y que se refuercen los controles sobre el uso del recurso aguas arriba.
El tramo más crítico se registró en la zona lindante con la antigua pileta municipal, donde los vecinos advirtieron días con prácticamente nulo flujo de agua. Este fenómeno, cada vez más frecuente en temporadas de baja pluviosidad, afecta la biodiversidad, altera el clima urbano y debilita el carácter natural y recreativo del sector.
La titular de Ambiente municipal, Romina Quiroga, explicó que la Municipalidad elevó una nota a la Administración de Recursos Hídricos de la Provincia para expresar su preocupación. “Observamos repetidas veces que el agua no llega a la ciudad. Pedimos que se respete el caudal ecológico y que haya un control real”, señaló. Desde Provincia, la explicación brindada fue el uso intensivo del recurso para riego agrícola.
La funcionaria confirmó que, tras los reclamos, el agua volvió a circular. Sin embargo, remarcó que el problema es recurrente y afecta a todas las comunidades ubicadas en la costa del río. También destacó el impacto ambiental de la sequía: especies de anfibios, aves y flora ribereña dependen directamente del agua, especialmente en jornadas de temperaturas extremas.
En paralelo, el Municipio continúa realizando mejoras en la zona del río: instalación de bancos y elementos de gimnasia, forestación, equipamiento urbano y trabajos de ordenamiento en la costanera, que incluyen cordón cuneta en la calle adyacente. Intervenciones que buscan embellecer y jerarquizar un espacio que los vecinos utilizan diariamente, aunque la falta de agua en el cauce genera una paradoja difícil de ignorar.
Mientras la discusión por el manejo del recurso continúa, el regreso del agua al río trae un alivio momentáneo, pero también impone la necesidad de políticas sostenidas y coordinación para evitar que la postal del cauce seco vuelva a repetirse.

