La secta “Seshen” destruyó la vida de familias enteras. Disfrazada de fundación, funcionó desde el 2014 hasta el 2021, año en que se le abrió una causa por el delito de asociación ilícita, ejercicio ilegal de la profesión de psicología y estafas reiteradas.
Nueve mujeres aseguran ser víctimas de la secta, de las cuales siete aseveran haber padecido abuso sexual y/o violencia de género. Pero, están imputadas y detenidas desde hace más de un año en la cárcel de Bower.
Hoy, víctimas y familiares piden a la fiscal Analía Gallaratto y al juez de instrucción, José María Estigarribia, que “suelten” el caso y así pase a manos de la Justicia Federal, bajo la idea de que para ésta -a diferencia de la Justicia Provincial- se trata de un caso de trata de personas, donde no hay forma de que las víctimas sean juzgadas como culpables.
Cabe recordar que el principal acusa por asociación ilícita, estafas reiteradas y ejercicio ilegal de la profesión de psicología, es Álvaro Juan Aparicio Díaz (foto), líder de la secta, al igual que Carolina Cannes, su pareja y cómplice.