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Condenaron a una red que operaba desde Bouwer y organizaba robos domiciliarios

La organización articulaba la comercialización de cocaína y marihuana desde el establecimiento penitenciario con una estructura externa dedicada a cometer escruches. Entre los hechos acreditados figura el robo de cerca de 100.000 dólares en una vivienda de barrio Villa Centenario.

La Cámara en lo Criminal y Correccional de 7ª Nominación de Córdoba condenó a integrantes de una organización delictiva que combinaba el narcotráfico desde la cárcel de Bouwer con una estructura dedicada a cometer robos domiciliarios bajo la modalidad de escruches.

El juicio contó con la intervención del fiscal de Cámara Marcelo Hidalgo y la colaboración de Benjamín Alisio. Las condenas alcanzaron a los jefes, organizadores y distintos integrantes de la red, con penas de hasta ocho años y seis meses de prisión efectiva.

Las principales condenas

Entre los condenados, Gastón Maximiliano Ferreyra recibió ocho años y seis meses de prisión efectiva, multa y declaración de reincidencia, como jefe de una asociación ilícita y por su participación en la logística de estupefacientes.

Jorge Ezequiel Acosta fue condenado a siete años y seis meses de prisión efectiva, multa y declaración de reincidencia por comercialización agravada de estupefacientes dentro de un establecimiento carcelario.

Por su parte, Jorge Antonio Acosta y Norma Alejandra Arias recibieron seis años de prisión efectiva cada uno, como responsables de la logística externa y la administración financiera del tráfico de drogas.

También fueron condenados Alexis Gabriel Juhel, a seis años de prisión por integrar la asociación ilícita, participar en un robo calificado y tener ilegalmente armas de guerra; y Pedro Alejandro Novillo, conocido como «el Zapatero», a seis años por su participación necesaria en el ingreso de narcóticos ocultos en calzado.

Walter Manuel Coria, Brian Javier Narvaez, Juan Manuel Farías y Jesús Aníbal Mati también recibieron penas de prisión efectiva y declaraciones de reincidencia.

En tanto, otros partícipes secundarios y personas cuya situación de vulnerabilidad fue acreditada en hechos en grado de tentativa recibieron condenas de ejecución condicional de tres años, con reglas de conducta. Entre ellos se encuentran Elsa Romina De Goycoechea, María Elena Villagra y Fernando Gustavo Farías.

Drogas que ingresaban ocultas en calzado

Durante el debate, la fiscalía acreditó el funcionamiento de una estructura de narcotráfico comandada desde el interior del Complejo Carcelario N° 1 «Rvdo. Padre Luchesse», en Bouwer.

Los responsables operaban desde el módulo MX2 y utilizaban comunicaciones clandestinas para coordinar con colaboradores externos el acopio, fraccionamiento y comercialización de cocaína y marihuana.

Uno de los mecanismos utilizados para ingresar los estupefacientes al establecimiento penitenciario consistía en ocultarlos en calzados acondicionados artesanalmente con dobles fondos. También se recurría a visitas y encomiendas postales.

Robos domiciliarios y circuito financiero

En paralelo, la organización mantenía una estructura dedicada a cometer robos en viviendas cuyos propietarios se encontraban ausentes, una modalidad conocida como escruche.

Uno de los hechos más relevantes fue el robo en una vivienda de barrio Villa Centenario, de donde sustrajeron cerca de 100.000 dólares estadounidenses y cuantiosas sumas de dinero en pesos.

La investigación también permitió acreditar la existencia de un circuito financiero que vinculaba los ingresos provenientes de los robos domiciliarios con la comercialización de drogas.

Según lo probado durante el juicio, esos recursos eran destinados a la adquisición de vehículos y bienes suntuarios. Además, las cuentas bancarias y billeteras virtuales vinculadas a los principales responsables se utilizaban para financiar el abastecimiento de estupefacientes y remunerar a las personas que los ingresaban al establecimiento penitenciario.