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Comunidad Comechingón La Unión: memoria y cultura viva en Traslasierra

En el corazón del valle, la comunidad Comechingón La Unión encarna una continuidad cultural que desafía siglos de silenciamiento. Su forma de habitar, su vínculo con la tierra y su reconstrucción de la memoria originaria ofrecen una mirada indispensable para comprender la identidad profunda de la región.

En Traslasierra, hay territorios que hablan aun cuando nadie los escucha. En uno de esos paisajes, entre Panaholma y los bordes del cordón montañoso, la comunidad La Unión viene sosteniendo una tarea que desborda lo estrictamente cultural: custodiar una memoria que se mantuvo en pie contra todas las fuerzas que intentaron borrarla.

Esta comunidad del pueblo Camiare-Comechingón, integrada por familias que conservan la continuidad histórica de sus linajes, ha logrado reconstruir su identidad a partir de un trabajo minucioso, paciente y profundamente comprometido. La recopilación de memorias orales, la recuperación de documentos dispersos, la reconstrucción genealógica y la revalorización de prácticas ancestrales no responden a un mandato académico ni a una moda espiritual. Surgen de una necesidad vital: reafirmarse como sujetos históricos en un país que durante décadas negó la raíz indígena que también lo define.

Lo que distingue a La Unión no es solamente su persistencia, sino su manera de habitar el territorio. Para ellos, la tierra no es un recurso ni un espacio a ocupar: es un vínculo vivo, un tejido espiritual, un espacio de pertenencia y de responsabilidad. Ese enfoque, heredado y transmitido entre generaciones, se expresa en prácticas comunitarias, en ceremonias que honran a los ancestros, en una ética del cuidado que trasciende lo simbólico y se vuelve guía cotidiana.

La joven conducción del cacique Erick Rojas refleja un recambio generacional que no rompe con el pasado, sino que lo actualiza. Su liderazgo demuestra que la identidad indígena no es un museo, sino una presencia contemporánea capaz de dialogar con el Estado, con la sociedad y con los desafíos de este tiempo. La Unión no busca romantizar su historia: busca que sea reconocida, respetada y comprendida en su dimensión real.

Un justo reconocimiento

En este 2025 a puntos de concluir, la Unicameral cordobesa, a través de un proyecto del legislador Mariano Ceballos Recalde, entregó una distinción a los integrantes del pueblo Comechingón, recientemente reconocido como comunidad originaria en su territorio ancestral.

Durante el evento, Erick Rojas, cacique con solo 26 años, expresó: “Para nosotros es algo muy importante porque se trata de algo histórico. Es más que nada una cuestión de reparación histórica. No lo vemos como favor sino que es lo que corresponde, reconocer nuestra historia, la que se negó y escondió durante muchos años. Esa historia hace que se nos reconstruya a nosotros también como argentinos y personas de este Estado”.

Pero más allá de los actos oficiales, lo valioso es lo que ocurre dentro de la comunidad: familias que trabajan para recuperar conocimientos, niños que aprenden la cosmovisión de sus mayores, adultos que rastrean la historia para reconstruir silencios, jóvenes que se preparan para continuar una lucha que no nació ahora. La Unión sostiene una pedagogía silenciosa pero determinante: la de la persistencia cultural en un mundo que tiende a uniformarlo todo.

En una región donde el turismo, el mercado inmobiliario y las transformaciones sociales avanzan a gran velocidad, la presencia de esta comunidad funciona como un recordatorio: Traslasierra no es solo paisaje ni destino turístico, sino territorio ancestral con historia profunda. Su aporte ayuda a comprender que el valle no se entiende sin sus pueblos originarios, y que proteger esa continuidad es también preservar la esencia de la región.

La Unión no reclama protagonismo. Su fuerza radica en seguir siendo, en seguir transmitiendo, en seguir habitando el territorio con la misma dignidad que sus antepasados. Y es allí, en esa persistencia silenciosa y firme, donde Traslasierra encuentra una de sus raíces más auténticas.