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A 60 años del TC-48: la tragedia aérea que marcó a Villa Dolores

El 3 de noviembre de 1965, la Fuerza Aérea Argentina sufrió la mayor catástrofe de su historia con la desaparición del avión Douglas DC-4 matrícula TC-48 en el Mar Caribe. Entre las 69 víctimas se encontraban dos jóvenes cadetes oriundos de Villa Dolores: Mario Omar Castellano y Alfredo Luis Trigo. A seis décadas del hecho, la tragedia se diluye en la memoria local, a pesar de tener como condimentos el dolor, el silencio oficial y una historia que tuvo al aeródromo dolorense como inesperado protagonista.

El calendario marcó el 3 de noviembre de 2025 y, en Villa Dolores, la fecha pasó inadvertida. Se cumplían 60 años de la desaparición del avión Douglas DC-4 TC-48 (foto) de la Fuerza Aérea Argentina, un hecho que no sólo conmocionó al país, sino que dejó una huella profunda en la comunidad local, golpeada por la pérdida de dos de sus hijos.

A bordo del TC-48 viajaban 11 oficiales, 4 tripulantes y 54 cadetes de la Escuela de Aviación Militar. Entre ellos, Mario Omar Castellano y Alfredo Luis Trigo, jóvenes pertenecientes a familias conocidas de la ciudad. El vuelo formaba parte de una misión de instrucción y perfeccionamiento, con destino final en los Estados Unidos, y escalas previstas en Mendoza, Santiago de Chile, Lima, El Salvador y México.

El 31 de octubre de 1965, en el aeropuerto de Mendoza, las dos aeronaves —el TC-48 y el TC-43— fueron despedidas por el entonces presidente Arturo Umberto Illia, en una ceremonia solemne atravesada por el Himno Nacional y el Aleluya ejecutados por la banda de la IV Brigada Aérea. Nadie podía imaginar que esa despedida sería definitiva para uno de los aviones.

La tragedia se desató el 3 de noviembre, cuando ambos aparatos despegaron desde la Base Howard, en la zona del Canal de Panamá. A las 7.40, el TC-48 emitió un mensaje de emergencia: uno de sus motores se había incendiado y el comandante intentaría un aterrizaje forzoso en Puerto Limón, Costa Rica. Después de ese llamado, el silencio fue absoluto. El avión desapareció sin dejar rastros.

Se desplegaron intensos operativos de búsqueda aérea y marítima, pero nunca se hallaron restos. Con el paso de los años, versiones oficiales y extraoficiales se contradijeron: algunas ubicaron al avión a más de dos mil metros de profundidad en el Caribe; otras sostienen que cayó en zonas montañosas de Costa Rica, cubiertas por selvas impenetrables.

Un dato poco conocido conecta directamente a Villa Dolores con aquella jornada. El aeródromo local fue el primero del país en conocer la emergencia. El radioaficionado Omar Moisés Romero, radicado en la ciudad, recibió llamados urgentes desde Panamá alertando sobre la situación del TC-48. De inmediato, informó al operador de la torre de control, Florencio H. Lima, quien dio aviso a Córdoba y, luego, a Buenos Aires. Recién horas más tarde, la noticia llegó a los medios nacionales.

Ese aporte clave jamás fue reconocido oficialmente. Como tampoco se cerró del todo la herida que dejó la pérdida de Castellano y Trigo, dos nombres que parecieran diluirse en la memoria colectiva dolorense.

A más de seis décadas después, la tragedia del TC-48 sigue siendo más que un episodio de la historia aeronáutica argentina: es una historia de jóvenes truncados y de preguntas sin respuesta…

Las incógnitas que aún rodean la desaparición

A seis décadas del hecho, la tragedia del TC-48 sigue envuelta en un profundo misterio. Antes de desaparecer, el Douglas DC-4 emitió varias comunicaciones de emergencia, no sólo a aeropuertos de la región, sino también a otra aeronave en vuelo, alertando por fuego en uno de sus motores y problemas estructurales.

La última señal se registró cuando intentaba dirigirse a Puerto Limón, Costa Rica. Desde entonces, surgieron hipótesis que van desde una caída en el mar hasta un impacto en zonas selváticas o fallas técnicas graves. Ninguna pudo ser probada. Los restos del avión nunca fueron hallados.