Pulsa «Intro» para saltar al contenido

La casa secreta de Ludovica Squirru: un refugio espiritual entre montes y silencios

La vivienda que la reconocida astróloga habita desde hace décadas en Las Rabonas vuelve a despertar interés. Más que un hogar, es un santuario donde arquitectura rural, colores intensos y un jardín exuberante conforman el espacio íntimo desde el cual crea, escribe y cultiva su búsqueda espiritual.

En Las Rabonas, uno de los rincones más silenciosos y verdes del Valle de Traslasierra, se esconde la casa donde Ludovica Squirru se refugia desde hace años. Un reciente artículo publicado por el periódico La Gaceta volvió a poner bajo la lupa este espacio, cuya mezcla de sencillez serrana y mística personal explica mucho del universo introspectivo desde el que la astróloga construye su obra.

La propiedad, de impronta rural, se integra al paisaje sin estridencias. En la entrada, una mesa rodeada de sillas funciona como umbral cotidiano: allí, entre mates y lecturas, Squirru encuentra un primer contacto con el entorno que la inspira. La escena no sorprende a quienes la conocen: buena parte de sus predicciones, escritos y reflexiones nacen de esta convivencia estrecha con la naturaleza.

La Gaceta describe interiores donde predominan las tonalidades rojizas, paredes vivas y pisos que resaltan bajo la luz natural. El living, decorado con cortinas artesanales de patrones peruanos y muebles de madera clara, es un cálido contrapunto entre lo rústico y lo simbólico. Todo dialoga con el estilo de la astróloga, que desde hace tiempo habita un mundo donde lo cotidiano y lo espiritual se retroalimentan.

En el corazón de la casa se encuentra su escritorio: un rincón colorido, cargado de objetos significativos, que funciona como epicentro creativo. Allí escribe, estudia y profundiza en astrología, aun cuando reconoce que el verdadero motor de su trabajo es el jardín que la rodea.

Ese parque amplio, cuidado y frondoso, es mucho más que una postal verde. Es, para Squirru, un espacio de comunión diaria con la tierra. Árboles, arbustos y flores dibujan un microclima que la conecta con un ritmo vital más lento, distante del bullicio urbano y atravesado por una búsqueda permanente de armonía.

La astróloga atraviesa actualmente un conflicto con la Asociación Argentina de Astronomía (AAA) por su última publicación. El conflicto se debe al intento de presentar su último libro, «Horóscopo chino 2026: Caballo de Fuego», en el Planetario Galileo Galilei de Buenos Aires.

La AAA emitió un comunicado contundente oponiéndose al evento, argumentando que la astrología es una pseudociencia sin base científica y que el uso de un espacio dedicado a la divulgación científica para tal fin representa un «agravio a la comunidad científica y educativa, un retroceso y una deshonra».

En Traslasierra esa disputa parece quedar suspendida para Ludovica. Aquí, en su casa escondida, se impone otro tiempo: uno que sostiene su escritura y su identidad, moldeadas por la quietud de un paisaje que, como su obra, invita a la contemplación.