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Plantan tabaquillos y construyen ríos en las Sierras Grandes

El 80% del agua de Córdoba nace en la cuenca hídrica de las Sierras Grandes. La existencia y salud de esta cuenca, depende directamente de los bosques de altura de tabaquillo. Hace 300 años, el 90% era bosque, hoy queda menos del 3%.

En Córdoba se encuentra una de las mayores cuencas hídricas del país, origen de los principales ríos de la provincia. Casi el 80% del agua de Córdoba nace en la cuenca hídrica de las Sierras Grandes. La existencia y salud de esta cuenca, depende directamente de los bosques de altura. Son ellos los que le permiten a la montaña, convertirse en un gran reservorio de agua.

En los últimos 300 años, los seres humanos han arrasado con los bosques nativos de altura, producto de la ganadería intensiva, la tala indiscriminada y los incendios intencionales, reduciendo su población a menos de un 3%, según la organización Bosques de Agua, que se dedica a la reforestación con tabaquillos.

El tabaquillo

El árbol nativo que crece a esas alturas es el tabaquillo. Sus bosques se forman entre las nubes. Generan un microclima húmedo, lleno de vida y biodiversidad, hogar de cientos de especies endémicas vegetales y animales.

Generan un suelo profundo y fértil que funciona como una esponja capaz de absorber el agua de las lluvias. Son grandes secuestradores de carbono de la atmósfera. Tienen a su vez la capacidad de captar la humedad del aire y de las nubes con su follaje e introducirla en forma de agua al suelo por proceso de condensación.

El tabaquillo tiene raíces profundas de hasta 30 metros, a través de las cuales el agua se infiltra en el corazón de la montaña. Sin estos bosques, la montaña pierde la capacidad de captar, retener y acopiar el agua, generando erosión y pérdida de suelo, crecidas e inundaciones desmedidas en verano, y sequías cada vez más intensas en invierno.

Bosques de agua

En este marco nace el propósito de la organización Bosques de Agua: “¡Volver a cubrir las montañas de Bosques! Es decir, más bosque, más agua, más vida”.

“Una de las razones por las cuales reforestamos los bosques de altura es para restaurar y regenerar la cuenca hídrica de Pampa de Achala. Según estudios realizados, una hectárea de bosque maduro de tabaquillo en las Sierras Grandes de Córdoba capta aproximadamente 1.6 millones de litros de agua anualmente”, destaca la organización.

“Por otra parte -añade-, otro estudio realizado por el biólogo Daniel Reninson demuestra que, en cinco años de medición, sobre un área reforestada en la naciente de un arroyo, en comparación con otra área de similares características sin reforestar, hubo un aumento en el caudal del arroyo del 30%”.

“Estamos hablando de millones de litros de agua dulce pura, agua que usamos para consumo humano, en el sector productivo (agricultura, ganadería, industria, energía), agua que conforma los principales ríos y embalses de Córdoba”, se resalta desde Bosques de Agua.

Suelos

Otro factor clave es la restauración es el suelo. Existe un alto grado de erosión y degradación de los suelos en toda la región de las Sierras Grandes. Debido a la carga ganadera y los incendios, el suelo queda desprotegido, sin cobertura vegetal, expuesto al sol, el viento y el agua.

De esta manera el suelo pierde humedad, estructura, sufre un incremento de temperatura, resultando en la desertificación y erosión de los mismos, perdiendo la capacidad de retener agua, y generando grandes cantidades de emisiones de carbono a la atmósfera.

“Se puede ver en imágenes satelitales como cada año se va incrementando la superficie de piedra en las sierras debido a la pérdida de suelo”, lamenta la organización.

En este sentido, la entidad estima que un bosque de tabaquillos maduro tiene una capacidad de captación de carbono de 32 a 48 toneladas por hectárea. Esa es la cantidad capturada por la biomasa en 25 años de maduración. Esto indica una tasa de secuestro de carbono aproximada de 0.8 toneladas de carbono por hectárea por año, a partir del sétimo año luego de la plantación

Acuerdos y terrenos

Las Sierras Grandes tiene como principal actividad productiva la ganadería. En el 2022, Bosques de Agua generó un acuerdo de cooperación con Estancia Atalaya, un campo de 5 mil hectáreas que linda con el Parque Nacional Quebrada del Condorito, con el propósito de transformar el 100% de su producción a ganadería regenerativa y, por consiguiente, dedicar mil hectáreas del campo a la reforestación del bosque nativo.

De esta manera, se implementa un óptimo aprovechamiento del suelo mediante el pastoreo intensivo rotativo de herbívoros, favoreciendo por procesos naturales a mejorar la pastura, la biodiversidad, la captura de carbono y la calidad del suelo y del agua.

“En el 2023 conseguimos los fondos por un gran porcentaje de la infraestructura total requerida en alambrados para el total del proyecto en Estancia Atalaya. Estamos trabajando en acuerdos con estancias de las Sierras Grandes para generar nuevas alianzas. Nos abocamos a la tarea de compra de tierras con fines en la restauración y en la conservación”, indica la entidad.

Y añade: “Más del 90% de los campos en donde aún sobreviven los bosques nativos son de propiedad privada, por lo que la compra es una acción esencial para su conservación. Para ello, tenemos en cuenta y analizamos la conectividad, el estado de erosión, el estado de tenencia, los valores de la conservación, los servicios ambientales y, sobre todo, la presencia de bosque nativo”.

En el 2021, se compraron y protegieron 210 hectáreas, que se convirtieron en reserva, y se está trabajando en su restauración. Para el 2023, se tiene el objetivo de comprar y proteger 500 hectáreas más.

Doná un árbol

Para la provisión de árboles, Bosques de Agua cuenta con vivero propio ubicado en Umepay, Calamuchita, con capacidad actual para producir 200.000 árboles anuales (escala en crecimiento).

Cuenta con un equipo de trabajo de 25 personas. Recolectan las semillas en lo alto de las Sierras, en los bosques nativos sobrevivientes. Luego, en el vivero se lleva adelante la producción de los tabaquillos, con altos estándares de calidad, asegurando la salud y adaptación de los plantines.

Trabajan entre los meses de octubre y diciembre (temporada de lluvia, más óptima para la tarea) con tres equipos en simultáneo que se instalan en refugios de montaña para realizar el trabajo de la manera más efectiva.

En 2023, estarán plantando 300 mil árboles en tres áreas diferentes. Entre todas las forestaciones, será un total de 280 hectáreas reforestadas. En el 2022, plantaron 110 mil árboles, en un total de 70 hectáreas.

Podes hacer tu aporte “donando árboles”. Por cada donación de $700, un árbol de tabaquillo será plantado en las Sierras Grandes. Para la organización, actualmente plantar cada árbol tiene ese costo en pesos argentinos. Esto incluye desde la cosecha de la semilla, todo el trabajo de producción en el vivero, hasta la plantación y el posterior monitoreo.

Con tan sólo $700 se está aportando a la acción concreta de reforestar y a sumar recursos para mejorar lo que se hace. Para colaborar se debe ingresar a la página web de la entidad: www.bosquesdeagua.ar

Un equipo

Bosques de Agua es una fuente importante de empleo tanto para pobladores de las Sierras Grandes. Es un equipo de 25 personas trabajando por y para la restauración.

“Creemos que reforestar el bosque nativo va acompañado de un profundo proceso interior. Vivimos  el trabajo interior y la felicidad como prósperos caminos para la reforestación del bosque nativo. Estamos restaurando las sierras, mientras nos restauramos nosotros como humanos. Utilizamos este proyecto para vivirlo”, valora la organización.

Y concluye: “Nos vinculamos con la naturaleza, buscamos aprender de ella, exploramos nuevas y desconocidas formas de trabajar y de aprender en el proceso. Profundizamos en la búsqueda de coherencia y de verdad”.

Bosques de Agua forma una comunidad en crecimiento, expandiendo un mensaje en pos de la ecología y la consciencia humana.

• Fuente: Bosques de Agua