La tesis de doctorado de Daniela Paira, de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba, identificó la circulación en nuestra región de una variante invasiva de la bacteria Chlamydia trachomatis, y que la enfermedad que desarrolla, el linfogranuloma venéreo, puede generar epididimitis crónica en hombres.
Lo particular es que el caso, detectado en un paciente cordobés, es el primero de LGV con este cuadro clínico reportado a nivel mundial.
Sesgo de género
Chlamydia trachomatis es una bacteria que puede causar una gran variedad de enfermedades oculares, respiratorias y especialmente genitales. Es la infección bacteriana de transmisión sexual más prevalente en el mundo.
Entre ellas hay cepas más agresivas que siempre fueron detectadas en varones homosexuales o mujeres transexuales VIH-positivos.
Sin embargo, el estudio de la UNC detectó el primer caso de infección con una de estas cepas que contradice este sesgo de la bibliografía científica.
Rubén Motrich, director de la tesis de Paira, explica: “El problema es que la búsqueda de este patógeno siempre estuvo orientada a personas homosexuales y transexuales, VIH-positivas, porque tradicionalmente se hizo así, y ese es el gran error”.
“Creo que había un cierto sesgo de género. Estas variantes de la bacteria podrían haber estado también infectando y causando patología en la población heterosexual. Nuestro hallazgo demuestra justamente eso”, señala.
Grave
A pesar de las campañas de prevención existentes y de ser una bacteria ampliamente sensible a los antibióticos, la prevalencia de Chlamydia trachomatis sigue en aumento, sobre todo entre jóvenes.
Dentro de las cepas de esta bacteria existen algunas como L1, L2 y L3 que son peligrosas. Causan la forma más invasiva y grave de infección por Chlamydia trachomatis: el linfogranuloma venéreo.
Esta antigua enfermedad se caracteriza por manifestarse con ganglios inguinales inflamados prominentes y característicos, llamados bubones, muy dolorosos y que llegan a ulcerarse. De no ser tratada, la enfermedad puede ocasionar graves consecuencias y secuelas irreversibles y estigmatizantes.
• UNCiencia