El consumo de alcohol y las conductas agresivas generan situaciones de riesgo en distintas localidades de la región. Durante el fin de semana, la policía aprehendió a varias personas por desórdenes públicos, violencia de género y resistencia a la autoridad. Se torna necesario reforzar la prevención para preservar la convivencia y seguridad comunitaria.
Las localidades del Valle de Traslasierra enfrentan de forma periódica episodios violentos y desórdenes públicos que suelen desencadenarse en horas de la noche y la madrugada. Existe preocupación por la reiteración de estos hechos, en los que el consumo de alcohol y las reacciones agresivas complican la tarea de los agentes policiales.
Incidentes de violencia y descontrol
En Mina Clavero, en la madrugada del domingo, personal de la Patrulla Preventiva aprehendió a dos jóvenes de 21 y 26 años en la esquina de Avenida San Martín y Costanera. Los detenidos protagonizaban disturbios e incluso agredieron físicamente a otro joven que ya se había retirado del lugar tras salir de un boliche. Ambos fueron trasladados a la comisaría y quedaron a disposición de la Justicia bajo la acusación de desórdenes públicos, conforme al Artículo 80 del Código de Convivencia Ciudadana (CCC).
Escalada de conflictos
Este tipo de situaciones se replicó durante el fin de semana en otras poblaciones. En Villa Cura Brochero, el sábado por la noche, la policía debió intervenir en un caso de violencia familiar en el que un hombre de 32 años, en estado de ebriedad, se resistió violentamente a la autoridad y amenazó a los agentes. El agresor fue reducido y puesto a disposición de la Fiscalía local.
En Villa Dolores, un joven de 22 años fue aprehendido en Plaza Mitre por provocar molestias a los transeúntes e intentar pelear con un empleado de un comercio. A pocos kilómetros, en Villa de Las Rosas, otro hombre de 33 años insultó a los policías que le pidieron su identificación, generando un nuevo conflicto que derivó en su aprehensión.
Alcohol, disturbios y resistencia
El consumo de alcohol en espacios públicos sigue siendo un factor determinante en la generación de estos conflictos. En La Paz, dos intervenciones policiales expusieron esta problemática. El domingo al mediodía, un hombre de 35 años fue detenido en la plaza local por causar escándalos. Horas más tarde, el lunes a la madrugada, dos jóvenes que viajaban en motocicleta por las calles del pueblo fueron detenidos: el conductor, de 24 años, manejaba en avanzado estado de ebriedad, mientras que su acompañante, de 31 años, insultaba a los agentes e incitaba a la violencia durante el procedimiento.
Un caso especialmente alarmante ocurrió en Villa Sarmiento, donde un hombre de 28 años fue aprehendido tras agredir físicamente a su pareja durante una discusión en estado de ebriedad. La policía intervino luego de la denuncia de la víctima, y el agresor quedó imputado por violencia de género y resistencia a la autoridad.
Preocupación comunitaria
Estos hechos reflejan un panorama preocupante para la convivencia en las localidades del Valle de Traslasierra. La reiteración de incidentes en horas de la noche y los fines de semana pone en evidencia la necesidad de reforzar los operativos de prevención y concientización.
Preocupan los riesgos que implican estas situaciones tanto para los ciudadanos como para los efectivos policiales, quienes deben intervenir en un contexto de alta tensión y violencia. En este contexto, es importante promover el respeto a las normativas vigentes y evitar comportamientos que alteren la paz social.
Mientras los operativos nocturnos deben continuar para garantizar la seguridad, las comunidades de la región están ante la obligación de reflexionar sobre la necesidad de reducir los conflictos y promover una convivencia más pacífica en espacios de esparcimiento y recreación.

