Médicos de la Guardia Central del Hospital Villa Dolores denuncian condiciones laborales críticas. Profesionales de la salud reclaman al Gobierno provincial por la falta de personal, guardias de 24 horas sin descanso y el incumplimiento de licencias desde 2018. Aseveran que el agotamiento físico y mental, sumado a la creciente demanda de pacientes, compromete la calidad de atención y expone a los médicos a situaciones de vulnerabilidad y violencia.
Los médicos de la Guardia Central del Hospital Villa Dolores han emitido un reclamo contundente al Gobierno provincial, denunciando las “duras” y “perpetuas” condiciones laborales que enfrentan día a día. En un documento firmado por los profesionales, se expresa el agotamiento físico y mental causado por la creciente demanda de atención en un contexto de escasez de personal, lo que afecta tanto la calidad de atención a los pacientes como la salud de los propios médicos.
De acuerdo a lo expuesto, las guardias de 24 horas se han vuelto insostenibles debido al bajo número de médicos disponibles para atender un promedio de 150 consultas diarias, cifra que alcanza las 250 durante la temporada alta o en situaciones de crisis, como los brotes de dengue. “Los pacientes no son un número”, enfatizan los profesionales, señalando que cada consulta requiere no sólo atención médica, sino también contención y seguimiento, lo que agrava la situación en casos de urgencias complejas, como accidentes viales o patologías graves.
El documento filtrado a la prensa destaca que este escenario aumenta el riesgo de toma de decisiones incorrectas debido al cansancio extremo, lo que expone a los médicos a una situación de vulnerabilidad, tanto física como psicológica y legal. Además, señalan que la violencia, cada vez más frecuente por parte de la sociedad, empeora su situación laboral. «El agotamiento, sumado a la escalada de violencia, nos deja expuestos a ataques psicológicos, físicos y legales», se lamentan.
Los médicos también denuncian la falta de planificación por parte de las autoridades para reemplazar al personal que lleva más de una década en el servicio sin rotación, muchos de ellos mostrando claros signos de “burn out”. La exigencia laboral continúa en aumento, pero no hay una estrategia clara para aliviar la carga sobre los profesionales.
Otro aspecto preocupante es el incumplimiento de derechos laborales, como las licencias anuales y sanitarias. Algunos médicos afirman que se les adeudan licencias desde el año 2018, lo que ha generado un clima de insatisfacción y desgaste emocional. «Hemos postergado nuestras licencias para garantizar la continuidad de la atención, pero a costa de nuestra propia salud», remarcan en el documento.
Este reclamo pone en evidencia una crisis profunda en el sistema de salud provincial, que no sólo afecta a los pacientes, sino también a quienes están en la primera línea de atención. Los médicos de la Guardia del Hospital Villa Dolores exigen respuestas inmediatas para mejorar las condiciones laborales y asegurar una atención de calidad a la creciente población que depende de sus servicios.