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El obispo Ricardo Araya pidió por la unidad de la Diócesis

Se llevó a cabo en Villa Cura Brochero la 25° Asamblea Diocesana de Pastoral con la participación de alrededor de 400 asambleístas provenientes de todas las parroquias de la Diócesis de Cruz del Eje.

La Asamblea Pastoral es una instancia de escucha y planificación muy importante para la vida de la curia local. Fue organizada por el Equipo Diocesano de Animación Pastoral (EDAP), que articula el trabajo de los consejos de pastoral parroquiales.

En el marco del año jubilar que transita la porción zonal de Iglesia celebrando sus 60 años de vida, el obispo Ricardo Araya invitó a escuchar el Espíritu Santo. Es así que se realizó un ejercicio de conversación espiritual donde, por grupos, todos se expresaron y todos escucharon.

Participaron alrededor de 400 personas: catequistas, miembros de Cáritas, docentes, estudiantes, consagradas, religiosos, sacerdotes, diáconos, agentes de pastoral, comunicadores y fieles en general. Los asambleístas venían en representación de todas las parroquias, capillas y movimientos presentes en toda la Diócesis.

“La Iglesia está descubriendo que el método de conversación espiritual es muy valioso. Todos hablan, todos escuchan y no se llega necesariamente a una conclusión. Pero nos enriquecemos con lo que el otro aporta. Eso es sinodalidad. Un sínodo no es para ordenar las cosas y saber que le toca hacer a cada uno. Cuando se camina sinodalmente, viene el Espíritu Santo y pone ‘la mesa patas para arriba’, y después armoniza el lio. Por eso el signo para saber si una parroquia anda bien es que te desborde. Si todo está prolijo, ordenado y sale como se predijo, puede haber poco de Espíritu Santo. Debemos abrirnos a la acción del Espíritu Santo sin miedo. Si hay Espíritu Santo la cosa se transforma, si sigue todo igual es que hay poco del Espíritu Santo,” explicó el obispo.

En este contexto, monseñor Ricardo brindó una reflexión luego de escuchar algunas conclusiones: “Sin el Espíritu Santo, Jesús es una pieza de museo; pero con el fuego de Espíritu, Jesús se hace presente y vivo, nos devuelve el entusiasmo misionero. En la misión descubrimos que Jesús vive, trabaja y transforma. El Espíritu Santo actúa en esta Diócesis de modo muy expresivo en la religiosidad cotidiana, popular y sencilla del pueblo fiel. Es imposible no descubrirlo presente ahí”.

Finalizando su mensaje, el obispo hizo alusión al año jubilar que estamos transitando y a las posibles celebraciones que la asamblea propuso para esta ocasión: “Nos hemos preparado para la apertura del año jubilar recorriendo la historia diocesana en tres etapas: fundamentos, consolidación y profundización. Ojalá que esta etapa que comenzamos se llame ‘participación’, que es otro modo de decir sinodalidad. Esto significa articular lo que ofrecemos con lo que se necesita. Escuchar las necesidades antes de hacer una propuesta misionera. Entrar en contacto con lo que el Espíritu Santo está obrando en quien yo voy a llevarle el Evangelio”.

“Si nos aislamos no llegamos a ninguna parte. Vamos juntos o vamos ‘al muere’. Juntos pero no de manera uniforme. Cada uno a su ritmo, con su talento y sus límites. Vamos al mismo lugar pero no por idénticos caminos,” pidió Araya a los asambleístas.

• Diócesis de Cruz del Eje