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Incendios en Córdoba: ¿Quiénes son los verdaderos responsables?

Los incendios en las sierras de Córdoba continúan causando estragos, alimentados por la intencionalidad y la impunidad. Mientras bomberos y brigadistas luchan contra las llamas en Chancaní, surge la urgente pregunta: ¿quiénes son los verdaderos responsables detrás de este desastre ambiental recurrente?


Los incendios que devastan las sierras de Córdoba se han convertido en una tragedia recurrente, un ciclo infernal que consume no solo la flora y fauna, sino también el sustento de comunidades enteras. Sin embargo, más allá de las pérdidas materiales y naturales, surge una pregunta urgente que aún no encuentra respuestas satisfactorias: ¿quiénes son los responsables de esta catástrofe?

Las cifras son claras y alarmantes. Se estima que el 95% de los incendios son provocados, según denuncias, mientras que algunos bomberos elevan esa cifra al 99%. Apenas un 1% de estos desastres puede ser atribuido a fenómenos naturales, como la caída de un rayo. El resto, según muchas voces, obedece a intereses humanos. Intereses oscuros y perversos, que van desde la especulación inmobiliaria hasta la expansión agrícola-ganadera y la minería, encuentran en las llamas un aliado para flexibilizar normativas ambientales que, de otra manera, obstaculizarían sus ambiciones.

En este contexto, la Ley de Bosques se ha convertido en una piedra en el zapato para quienes ven en las sierras un botín. Quemar terrenos para desprotegerlos y así habilitar nuevos desarrollos es una estrategia tan conocida como inmoral. Sin embargo, pese a las evidentes sospechas, las investigaciones no avanzan, y la impunidad sigue siendo el denominador común en la historia ambiental de Córdoba.

Es cierto que se castiga a algunos, generalmente vecinos que, por descuido, prenden un fuego que luego se descontrola. Pero los verdaderos responsables, aquellos que financian y orquestan estos incendios con fines económicos, permanecen intocables. La Justicia cordobesa, lejos de desentrañar este entramado de intereses, parece mirar para otro lado. ¿Por qué no se investiga a fondo? ¿Quiénes están protegiendo a estos actores poderosos?

Mientras tanto, la naturaleza y la gente común son quienes sufren las consecuencias. Hoy, la situación es crítica en Chancaní, donde los bomberos, expuestos a un entorno hostil con precipicios de hasta 500 metros, luchan por controlar los últimos focos activos. Las ráfagas de viento complican aún más la tarea, y aunque las temperaturas han bajado, el riesgo de incendio sigue siendo extremo.

Es imperativo que la sociedad y el Estado dejen de tratar estos incendios como accidentes. No lo son. Son el resultado de la ambición desmedida y la falta de acción judicial. Si no se actúa con firmeza, si no se investigan y sancionan a los verdaderos responsables, las sierras de Córdoba seguirán ardiendo, no solo por las llamas, sino por la indiferencia y la complicidad de quienes deberían protegerlas.

Es hora de un cambio. Las sierras y las personas que dependen de ellas no pueden esperar más.

• El Ciudadano.