La tasa de inflación de febrero, del 6,6%, fue más alta que la de enero, que se situó en 6%, y probablemente sea más baja que la de marzo, que se estima en 7%. Será otra promesa incumplida el descenso de la inflación que, según el Gobierno, en abril comenzaría a bajar, con un 3%.
En febrero los ítems que más subieron fueron los alimentos, lo que impacta de lleno en la Línea de Pobreza, que es el valor de la canasta básica de consumo por debajo de la cual las familias se consideran pobres.
Por el momento, la respuesta oficial al aumento de la pobreza es promover la reapertura de paritarias, para que los salarios de convenio igualen a la inflación, y redoblar los esfuerzos en controlar los acuerdos de precios de los alimentos.
Según datos del INDEC y el Ministerio de Trabajo, los salarios de los trabajadores formales siguen al ritmo de la Línea de Pobreza que crece con la inflación. Sin embargo, el salario de los trabajadores informales marcha muy por debajo.
Si la informalidad fuera marginal en la economía, esto no sería problema porque se los podría compensar con asistencia social. Pero en Argentina la informalidad alcanza al 50% de los trabajadores entre asalariados no registrados y cuentapropistas no profesionales.
La aceleración de la inflación es la que aumenta la pobreza. No hay política compensatoria del Estado que baje la pobreza sin reducir la inflación.
• Por Instituto para el Desarrollo Social Argentino

