Villa Cura Brochero vive uno de los veranos más intensos y convocantes de los últimos años. Con una propuesta que combina naturaleza, espiritualidad y cultura, la localidad se afianza como uno de los destinos más elegidos de Traslasierra, tanto por turistas como por vecinos de la región.
Durante el día, el protagonismo es de los balnearios naturales, que se transforman en verdaderos puntos de encuentro frente a las altas temperaturas. El sonido del río, las sombras serranas y las aguas claras ofrecen un refugio ideal para familias, grupos de amigos y visitantes que llegan desde distintos puntos del país. A la par, el circuito turístico suma una parada ineludible: la Iglesia Nuestra Señora del Tránsito, santuario histórico que alberga los restos del Santo Cura Brochero y recibe a peregrinos y turistas durante todo el año, con un marcado incremento en la temporada estival.
Cuando cae el sol, la escena se traslada al corazón del pueblo. Plaza Centenario se convierte cada noche en el epicentro de Las Noches Brocherianas, el festival más largo del país, que propone 60 noches consecutivas de espectáculos, música y animación para todas las edades. La iniciativa, que ya es un clásico del verano, reúne a una multitud que colma el espacio público y genera un clima festivo que atraviesa toda la localidad.
La grilla artística incluye shows en vivo todos los días, de lunes a domingo desde las 20:30, con la participación de artistas locales y regionales, distintos géneros musicales, números infantiles y presentaciones de academias de danza. A esto se suma un patio gastronómico con sabores regionales, paseo de artesanos y pastelitero, juegos, actividades culturales, museos y propuestas vinculadas a la vida y obra del Cura Brochero.
La combinación de río, fe y espectáculos nocturnos no sólo potencia la experiencia turística, sino que también genera un impacto directo en la economía local, con movimiento constante en comercios, alojamientos y servicios. Villa Cura Brochero logra así ofrecer un verano integral, donde cada jornada tiene su propia propuesta y cada noche renueva la convocatoria.
Con una agenda sostenida y una identidad profundamente arraigada, la localidad ratifica su lugar como uno de los destinos más atractivos de Traslasierra: naturaleza de día, cultura de noche y un espíritu que invita a volver, en verano y durante todo el año.

