Ante el crecimiento del senderismo y el trekking en los cerros cordobeses, la Agencia Córdoba Turismo actualizó la normativa de seguridad y estableció cupos máximos por guía según el nivel de riesgo. La medida busca ordenar una actividad masiva, reducir accidentes y profesionalizar el sector turístico de montaña.
Los cerros cordobeses guardan historias de caminantes, de grupos que madrugan para alcanzar una cumbre y de familias que abrazan la naturaleza como refugio. Pero también guardan episodios en los que la aventura terminó complicándose por falta de preparación, condiciones climáticas cambiantes o grupos demasiado numerosos para que un guía pudiera controlarlo todo.
En los últimos años, el auge del senderismo y el trekking creció más rápido que la normativa que debía acompañarlo. Así lo reconocen desde la propia Agencia Córdoba Turismo, que acaba de actualizar los criterios de seguridad para ordenar una actividad que se volvió masiva. La nueva resolución fija límites claros: 20 personas por guía en caminatas de bajo riesgo, 15 en trekking y apenas 8 cuando el camino requiere técnicas o equipo específico. Números que parecen fríos, pero que pueden marcar la diferencia entre una salida placentera y un rescate complejo.
El proceso no nació de un despacho aislado. Durante meses, asociaciones como APTAC y los guías de la Quebrada del Condorito aportaron su experiencia para moldear una regulación que pusiera en el centro al participante y al profesional que lo acompaña. Muchos de ellos venían advirtiendo sobre grupos sobredimensionados y circuitos que no respetaban buenas prácticas avaladas por organismos como Parques Nacionales.
El mensaje de fondo es simple: la montaña no es un escenario libre de riesgos, y requiere un vínculo responsable entre quienes la recorren y quienes lideran la actividad. Contratar prestadores habilitados ya no es sólo un consejo, sino un componente esencial de una política que busca profesionalizar un sector en expansión.
Córdoba, con sus 470 prestadores registrados, apuesta a un modelo que combina experiencia técnica, seguridad y cuidado ambiental. Y recuerda, de algún modo, algo fundamental: la naturaleza es generosa, pero exige respeto. Estas nuevas reglas son un paso para honrarlo.

