Córdoba fortaleció su sistema de prevención de incendios forestales con una red de Faros de Conservación y una Central de Monitoreo que opera las 24 horas. La tecnología permite detectar focos ígneos en etapas tempranas y reducir los tiempos de respuesta en zonas de alto riesgo de la provincia.
En una provincia marcada por incendios forestales recurrentes y de rápida propagación, Córdoba dio un paso esencial en la prevención al fortalecer su sistema de alerta temprana con una red de Faros de Conservación y una Central de Monitoreo operativa las 24 horas. La iniciativa apunta a detectar focos en sus primeras etapas y reducir drásticamente los tiempos de respuesta.
Actualmente, la Provincia cuenta con ocho Faros de Conservación en funcionamiento y avanza en la licitación de otros siete, con el objetivo de ampliar la cobertura territorial. Estas torres tecnológicas están diseñadas para vigilar grandes extensiones serranas, boscosas y de interfase urbano-forestal. Cada una monitorea un radio de 30 kilómetros, lo que equivale a 282.600 hectáreas por unidad y una vigilancia total superior a 2,2 millones de hectáreas.
Los faros integran sensores multiespectrales, cámaras ópticas diurnas y nocturnas, cámaras térmicas de alta resolución, estaciones meteorológicas automáticas y sistemas de comunicación digital. La detección de humo es automática y permanente, con alertas georreferenciadas que se transmiten en tiempo real. Además, cuentan con energía autónoma —solar o eólica— y estructuras certificadas de 30 metros de altura.
Toda la información converge en la Central de Monitoreo, ubicada en el edificio anexo del Ministerio de Seguridad y operativa desde el 15 de diciembre de 2025. Funciona sin interrupciones, con turnos de 12 horas y dos operadores por turno, quienes verifican eventos, validan alertas y activan protocolos de respuesta.
El centro integra plataformas como FireWatch y el sistema SGIDIF, con comunicaciones redundantes para asegurar la llegada inmediata de la información a brigadistas y responsables regionales. Las torres están distribuidas estratégicamente en San Alberto, Pocho, Tulumba, Minas, Punilla, Calamuchita y Río Cuarto, cubriendo las zonas de mayor riesgo.
La apuesta es crucial: anticiparse al fuego. Detectar a tiempo significa menos hectáreas afectadas, menos riesgo para comunidades y ecosistemas, y una respuesta más eficaz frente a una amenaza que Córdoba conoce de sobra.

