El horco quebracho y el molle podrían seguir diferentes destinos frente al calentamiento global, señala un trabajo local. Los autores piden proteger mejor los ecosistemas donde están presentes.
El molle y el horco quebracho, dos árboles emblemáticos de las sierras de Córdoba, se enfrentan al cambio climático. La amenaza ya no está únicamente vinculada a los incendios, desmonte y a las especies exóticas invasoras. El drama del calentamiento global también afecta seriamente su distribución geográfica.
Un estudio local modeló un escenario moderado de crisis climática y las consecuencias para estas dos especies arbóreas.
Pronóstico
“En el chaco serrano, estas dos especies son las que alcanzan las alturas máximas y terminan dominando los ecosistemas. Eso genera condiciones micro ambientales para que se puedan asentar otras especies de flora y fauna”, explica Francisco Alaggia, becario doctoral del CONICET en el INTA y autor del modelado sobre la distribución de las dos especies frente al cambio climático.
El estudio que se publicó en la revista científica Ecología Austral, determina que el horco quebracho podrían ampliar su superficie de cobertura en un 14%, en un territorio que se extiende desde Córdoba hasta Bolivia. Mientras que el molle la reduciría en un 18%, sobre todo, su presencia en Brasil, donde el cambio climático impactaría más en las variables de temperatura y precipitaciones.
“Aunque el cambio climático no parezca tan urgente como otras amenazas, ya hay mucha evidencia sobre la sinergia que se crea con otros problemas ambientales como los incendios y el avance de especies exóticas. Deberíamos ver todo como un gran problema y no pensarlos por separados”, apunta Javier Nori, también autor del trabajo e investigador del CONICET en el Instituto de Diversidad y Ecología Animal.
Efectos en Córdoba
De acuerdo al trabajo, según consigna el rotativo La Voz, en Córdoba se daría la situación inversa: el horco reduciría su superficie de distribución en un 5%, en especial, en el norte provincial (actualmente esta superficie potencial es de un millón de hectáreas); mientras que el molle ganaría superficie, ya que podría desplazarse a zonas más altas en la sierras (su distribución actual es de dos millones de hectáreas).
“También observamos que solo un 7% de la superficie de distribución del molle está en áreas protegidas, y que ese porcentaje es del 10% para el caso del horco quebracho en toda América del Sur”, indica Alaggia y recomienda sumar más áreas protegidas.
Y, en este marco, Nori agrega: “Son dos especies características del Chaco serrano, un ambiente clave en relación al cambio climático, ya que es un agente que va generar eventos extremos más frecuentes como sequías e inundaciones”.
En este sentido, el investigador explica que proteger el chaco serrano puede ayudar a reducir el impacto de estos fenómenos climáticos, porque los árboles ayudan a que el suelo retenga el agua de las lluvias.
El modelo que aplicaron incluye variables climáticas como precipitaciones y temperatura, pero también variables topográficas. Alaggia aclara que es una primera aproximación sobre los impactos de la crisis climática en la biodiversidad de Córdoba.