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Colosal y grandioso soldado de Malvinas

Días atrás, en viaje hacia Chile y transitando la avenida para circunvalar la ciudad de Zapala (zona central de la provincia de Neuquén), apareció en el horizonte algo que trastocaba notoriamente la despojada lejanía esteparia y patagónica. Ese “algo”, fue tomando una dimensión desacostumbrada e inquietante a medida que nos acercábamos. Cuando estuvimos frente a él, su figura me transmitió sensaciones indescriptibles que trasuntaban asombro y empatía. Era una inmensa estatua de un soldado rodilla en tierra, un tanto cabizbajo y portando una bandera argentina en actitud de ofrenda (foto). En sus cercanías quedaban minúsculos los objetos con humanas dimensiones: postes con luminarias, casas, vehículos y, sobre todo, las personas que deambulaban entornándola. El monumental conscripto fue pensado y realizado para honrar la memoria de los Héroes de Malvinas, aunque en mí detonó también todo lo que implicó su abnegado y valeroso desempeño, en un contexto marcada y lamentablemente desfavorable y oprobioso. Se inauguró el domingo pasado y es la obra de mayor envergadura con esta temática en todo nuestro país.

Admirable

El artista neuquino Aldo Beroísa es el autor de la descomunal obra, que se inició en junio de 2022. La mega escultura pesa más de 20 toneladas y tiene 17 metros de altura: su emplazamiento implicó la declaración de Zapala como “Ciudad Malvinera”. Al parecer, según palabras de su autor, la cara de este ‘Gulliver’ patagónico de hierro y cemento es neutra, “sin personalizar a nadie en particular, permitiendo que cada visitante vea en ese rostro a la persona con la que necesita reencontrarse”: esto, precisamente, ¡fue lo que provocó a mí! También trascendió que el gesto de rodilla en tierra es una forma de mostrar respeto hacia la causa, hacia los caídos en combate y una muestra de solidaridad y apoyo hacia una comunidad conmovida, inesperada y fatídicamente, por la guerra. La bandera ofrendada representa la unidad y la libertad: valores históricamente fundamentales de nuestra Nación. Erigida en uno de los puntos más altos de la citada localidad neuquina, es posible divisarla con anticipación desde distintos lugares adyacentes y retirados. La piedra basáltica es el tipo de terreno que pudo soportar semejante estructura.

Faro

Admito que, desde que la distinguí en la primera y última lejanía, la tremenda estatua me cautivó y revivió en mí vivencias que tuve como soldado conscripto clase ’62, en prolongados y arduos 16 meses. También reactualizó pensamientos sobre la desigual e injusta guerra de Malvinas, que plasmé en envíos de esta columna en abril de 2020 y posteriores. Como el Coloso de Rodas, como el Zeus de Olimpia, a este Soldado Conscripto Argentino, agigantado y tan empático, lo declaro −a modo personal− otra de las Maravillas de la Humanidad. En algunas de las imágenes que tomé de él, pareciera que las palomas lo han elegido para reposar y congratularse (foto). La paz que simbolizan, lleva consigo también la idea y la decidida y memoriosa acción en aras de una irrestricta defensa y concientización de nuestra soberanía, tan burdamente maltratada y vilipendiada por declaraciones y medidas emitidas por funcionarios y autoridades del actual gobierno nacional. ¡Loas y vida eterna a la causa y al Colosal Soldado de Malvinas!   

Por: Jorge  “Trueno” Soria.