La Provincia avanza en la puesta en valor del histórico Hotel El Cóndor, ubicado sobre el Camino de Brochero, en Altas Cumbres. La obra busca transformar el edificio en un albergue de montaña destinado a peregrinos y caminantes, sumando infraestructura y contenido a una de las propuestas turísticas y culturales más significativas de Córdoba.
En el corazón de las sierras, donde la historia se mezcla con el paisaje y la fe, el Hotel El Cóndor vuelve a ser protagonista. Durante una recorrida por la obra, el presidente de la Agencia Córdoba Turismo, Darío Capitani, confirmó los avances en la recuperación de este edificio emblemático, que será reconvertido en un albergue de montaña pensado para quienes transitan el Camino de Brochero.
La intervención apunta a devolverle funcionalidad a una construcción cargada de memoria, respetando su identidad original y adaptándola a nuevos usos. El futuro albergue contará con espacios destinados al descanso, la hospitalidad y la contención de peregrinos y caminantes, en un trayecto que año tras año suma visitantes atraídos por la figura del Cura Brochero y por la experiencia de recorrer los caminos serranos.
La recuperación del Hotel El Cóndor se inscribe en una política más amplia de la Provincia orientada a fortalecer propuestas turísticas con anclaje histórico y cultural. En ese sentido, el Camino de Brochero se afianza como un producto integral, que combina turismo religioso, naturaleza y patrimonio, y que atraviesa distintas localidades del valle y las sierras.
Más allá del valor simbólico, la obra también tiene impacto territorial. La puesta en funcionamiento del albergue permitirá generar servicios, ordenar el flujo de caminantes y potenciar el desarrollo local en una zona donde el turismo se vincula estrechamente con la identidad y la tradición.
La iniciativa refleja un cambio de mirada sobre el turismo: menos centrado en la estacionalidad y más orientado a experiencias profundas y sostenidas en el tiempo. Con la recuperación del Hotel El Cóndor, el Camino de Brochero suma un nuevo punto de apoyo y vigoriza su condición de ruta viva, donde la fe, la historia y el paisaje continúan dialogando con el presente.

