En el marco de un nuevo aniversario del nacimiento de Leonardo Iudicello, familiares, amigos y vecinos se reunieron en el espacio de la Cruz y la Virgen de Los Desamparados para compartir una celebración litúrgica en su memoria. El encuentro, marcado por la oración y el recuerdo, fortaleció el compromiso de continuar su búsqueda y mantener viva su presencia en la comunidad.
El espacio de Villa Cura Brochero ha sido recuperado y resignificado como un lugar de encuentro y reflexión, cargado de simbolismo. En este sitio, su madre, Gladys Escribano, renovó una promesa al Santo Brochero, a quien la familia ha decidido encomendar la búsqueda de Leonardo. En este sentido, está previsto que el Cura Gaucho tenga un espacio en este lugar, como un signo de fe y esperanza.
Leonardo, de 30 años, fue visto por última vez el 9 de julio de 2015 en Jericoacoara, un pequeño municipio al noreste de Brasil, en el estado de Ceará. Se trata de una zona costera de poco más de 25 mil habitantes, frecuentada por pescadores y deportistas que practican windsurf y kitesurf. Fue desde allí donde mantuvo su última comunicación con su familia en Córdoba.
Desde su desaparición, la familia ha barajado distintas hipótesis, que van desde un posible crimen hasta la decisión voluntaria de alejarse. Sin embargo, ninguna versión ha podido ser confirmada, dejando a sus seres queridos en una búsqueda incansable de respuestas. La falta de certezas y la ausencia de avances en la investigación hacen que el dolor de su familia y amigos se prolongue con el paso del tiempo.
Leonardo es el cuarto de cinco hermanos y vivía en Villa Cura Brochero. Estudió Licenciatura en Turismo y, junto con sus hermanos, administraba un complejo de cabañas durante el verano, ocupándose también del mantenimiento. Su espíritu aventurero lo llevaba a emprender largos viajes una vez finalizada la temporada alta, lo que le permitió conocer gran parte de Latinoamérica.
Durante la ceremonia, los asistentes recordaron a Leonardo por su espíritu inquieto y su amor por la naturaleza y la comunidad. Su rol como artesano, emprendedor, ecologista y guía de turismo dejó una huella imborrable en su entorno, convirtiéndolo en un referente local.
El acto fue también un momento de reflexión y pedido de justicia. La incertidumbre sobre su paradero sigue siendo un dolor constante para sus seres queridos, quienes continúan exigiendo respuestas y claridad sobre lo sucedido. La comunidad mantiene viva la memoria de Leonardo y su búsqueda, con la esperanza de obtener justicia y verdad.