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¿Quién fue el célebre poeta Alejandro Nicotra?

“El escritor tiene que hacer votos de pobreza, porque de la poesía no se vive; aunque sí se vive, pero de otro modo”, indicaba tiempo atrás el prestigioso escritor dolorense, recientemente fallecido.


Falleció esta semana el laureado poeta Alejandro Amauri Nicotra. El bardo nació el 15 de enero de 1931 en Sampacho y vivió prácticamente toda su vida en Villa Dolores. Fue hijo del trabajador ferroviario Alejandro Nicotra y de la docente Clementina Flores. Se casó con la santafesina Olga Nadón, con quien tuvo tres hijos.

Nicotra estudió en la Escuela Normal Dalmacio Vélez Sarsfield. Allí, fue integrante del plantel de redacción de la revista “El Normalista”, donde publicó sus primeros versos, y el creador de la letra del himno del centenario establecimiento educativo en 1946.

Se recibió de Licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad Nacional de Córdoba. Con el tiempo, se desempeñó como: jefe de prensa de la provincia de Santa Fe, director de Cultura de Villa Dolores, secretario de Antonio de la Torre -titular de la Secretaría de Cultura de la Nación- y docente en establecimientos educativos de Villa Dolores.

Publicó una decena de libros de poesía, al igual que compilaciones. Recibió, entre otras distinciones, los premios “Esteban Echeverría”, Konex y “Arturo Capdevila” del Círculo de Poetas, Ensayistas y Narradores Internacional. También obtuvo el premio Consagración de la provincia de Córdoba.

El primer reconocimiento de Nicotra llegó de la Comisión Provincial de Cultura de Córdoba, al ganar un concurso nacional de poesía a la corta edad de 17 años. El vecino integró la Academia Argentina de Letras y, en su Villa Dolores, fue declarado «Ciudadano Ilustre» por la Municipalidad.

Lo más importante

Tiempo atrás, en conversación con El Ciudadano, el poeta comentaba: “Lo más importante, siempre, ha sido la poesía. Mi vida ha girado alrededor de la poesía. Desde que empecé a escribir, he conformado mi vida alrededor del hecho de la escritura. Cómo será que me ofrecieron la Secretaría de la Facultad de Filosofía y Letras, pero no la acepté porque me dí cuenta de que me iba a perjudicar en mi oficio de escritor. Fue lo mismo que me motivó a dejar la Secretaría de Cultura de la Nación”.

“Yo le debo mucho a la poesía. Es absolutamente mi vocación. El escritor tiene que hacer votos de pobreza, porque de la poesía no se vive; aunque sí se vive, pero de otro modo”, señalaba el vecino dolorense.

Sobre la actividad poética, explicaba: “Con los años uno puede tener mucha técnica, pero la poesía no sólo es eso, sino que es un movimiento interior que uno no puede controlar, que llega y nos lleva a la página en blanco. Con los años, ese llamado se atenúa un poco, por lo menos en mi caso. Siempre está la esperanza de ser visitado por las musas”.

La vida y Villa Dolores

El bardo se mostraba absolutamente conforme con su vida. “Como dice Friedrich Nietzsche, hay que aceptar lo que se ha vivido, aún con los dolores, aciertos, amores, alegrías, tristezas, soledades, temores e incluso con los errores, que uno tiene que saber reconocer y enmendar. Todo tiene que ser aceptado, porque eso es lo que nos ha correspondido vivir”, indicaba.

El poeta consideraba que “en Villa Dolores hay un gran fermento cultural, no sólo en quienes se inclinan hacia las letras, sino también en las demás expresiones artísticas, como la música, pintura y la danza”. Y, en ese sentido, ejemplificaba: “Hay grandes músicos, pintores y bailarines autodidactas. Imagínese que bueno sería que personas con ese talento hubiesen tenido maestros, una formación artística. En la ciudad, se siente ese gusto por el arte”.

Finalmente, Nicotra expresaba su amor por la ciudad: “Me gusta así como es. A otros les gustaría una Villa Dolores con más adelantos de diversa índole, pero a mí me atrae como es. Tenemos una ciudad agradable para vivir. A veces tiene períodos de mayor o menor crecimiento, según como esté la economía nacional, pero a mí me gusta con su paisaje y forma de vida. Ver la montaña en el Este, es muy estimulante. No todos viven a diario ese espectáculo de ver semejante masa azul, que tiene una presencia mítica entre nosotros, siendo como una deidad que nos influye.