Pulsa «Intro» para saltar al contenido

«El Río de Los Sauces no es una pista de carreras»

Un éxito total fue el Rally de Villa Dolores, una carrera perfecta, se escucha por ahí. Y se escucha pedir una fecha fija para ese evento deportivo, una organización mejor para atraer más turismo y más ingresos económicos, y convertir así a la ciudad del oeste en un centro aún más reconocido en esta actividad. Y está muy bien.

Lo que no se escucha para nada es pedir que se respete el ambiente, el paisaje natural de Córdoba y Traslasierra, por donde pasa esa carrera y que es parte importante -o eso dicen- de su atractivo. Es decir que, para un rally perfecto, falta algo todavía.

Hermoso todo, realmente, pero… hay que recordar que los organizadores siguen sin cumplir las leyes ambientales (nunca, pero nunca, se realizó una Audiencia Pública, ni apareció un Estudio de Impacto, ni la Licencia Ambiental), y siguen sin tener en cuenta que parte de los recorridos pasan por la Reserva del Río de Los Sauces (cuya Ordenanza es clara en sus objetivos de protección ambiental).

Una gran pena que un evento tan bueno para Traslasierra se siga realizando a costa de la naturaleza. Es lamentable que esto aún no sea considerado siquiera como un problema (porque es un problema grave destruir el ambiente y no cumplir la ley) por los funcionarios responsables, por los ciudadanos y por los medios…

El río, que no es un simple canal de agua, sino que forma una unidad ambiental cauce-riberas y es un ecosistema muy susceptible a las alteraciones, no es una pista de carreras, como tampoco lo son los ecosistemas serranos, donde igualmente se ponen a correr vehículos sin importar nada.

Una inmensa cantidad de conocimientos científicos pueden avalar esta postura, además de todo el cuerpo legal ambiental, que en nuestra provincia es muy completo, aunque su aplicación sea bastante criticable.

¿Qué pasa entonces? ¿Por qué se sigue haciendo el rally sin usar criterios ambientales mejores y de forma totalmente legal?…

Habrá que dejar un poco de lado la costumbre («si siempre se hizo así…») y la demagogia («pero a la gente le gusta…») para darle, en los temas ecológicos, más valor al conocimiento respaldado en la ciencia que a la mera opinión, tal como se hace en otras materias, como el tránsito, la seguridad, la ingeniería civil o la economía.

La alegría y el disfrute humanos no debieran obtenerse pisoteando la Naturaleza, sino cuidándola… y es increíble que hoy, con todo lo que se ha avanzado, aún tengamos que estar recordando eso.

• Por Gerardo Coria, biólogo.